sábado, 3 de octubre de 2020

Érica y su baja autoestima.

Buenos días Alex,


Te preguntarás porqué me he ido de esta manera tan violenta y salvaje. Bueno la respuesta está en la mesa. Supongo que lo primero que has visto es el álbum de fotos. Lo he cogido por pura curiosidad, llevaba días mirándolo mientras me tomaba el café en el sofá y no he podido evitarlo. Imaginé que eran fotos de tu familia o de algún viaje con tus colegas. Pensé que encontraría la típica foto de todos fumando un porro o algo así de niñatos adolescentes. Lo que he visto, no me ha impactado, me ha sorprendido. El álbum que te hizo Iria (tu ex novia) siempre es un bonito recuerdo para que lo guardes, lo veo normal. Pero pensé que lo tendrías dentro de una caja junto con todos los detalles de tus ex, escondida en el fondo del armario, como hacemos todos.


Al descubrir qué era, me hecho un café, me he sentado en el sofá y me he puesto a observarlo con calma. Ha salido mucho amor de entre la páginas. Hay fotos que se te ve realmente guapo y muy feliz. Éso me ha hecho sonreír. Me ha sorprendido que ella escribiera frases al lado de las fotos, eso es algo que yo siempre hago. Las imágenes, los tiquets de los restaurante, las entradas de los museos… Todo estaba dispuesto con mucho mimo, cariño y gusto. Ella guardaba cosas que a veces yo también guardo. Anotaba fechas y detalles importantes que yo también anoto. Creo que este álbum lo podría haber hecho yo misma. He notado muchas cosas mías en ella. Supongo que es uno de los motivos por el cuál me escogiste... Reconozco que me he puesto un poco celosa y debo decir que me ha dolido bastante, ya que veo muchas cosas de ella en esta casa. El cuadro de la entrada, (un retrato vuestro hecho por tu hermana), el álbum, las rosas secas que ella te regalaba para Sant Jordi… Y si sigo buscando, seguro que hay más detalles de Iria por aquí, por eso, no pienso hacerlo. ;)


Después de mi momento celos que ha durado unos minutos, estaba dispuesta a tomarme otro café y a reírme de mí misma por ser tan tonta. Pero he visto la caja. Ojalá no la hubiera abierto Alex. Sé que si no hubiese sacado el álbum no la hubiese visto. No tengo excusa, pero lo que había dentro sí que me ha impactado. Lo siento pero es un tema que me puede. Nunca me he planteado salir con alguien que se drogase. He vuelto a tapar la caja y me he ido a la habitación. Después de una hora te he escrito esta carta, he cogido las cosas y me he marchado.


Por favor, necesito tiempo. Tengo que pensar. Sé que no eres un drogadicto de cada día o de cada fin de semana. Y sinceramente me da igual que te hayas metido una vez al año que seis. Es un tema que no puedo, lo siento. Necesito tiempo para pensar, dame aire y prometo llamarte de aquí a unos días. Necesito saber que si te vuelvo a ver, es un tema que no afectará a nuestra recién empezada relación. No quiero imaginar que eres como te he conocido por tus aditivos. No quiero comprobar que solo eres divertido, cariñoso y gracioso porque consumes drogas. Lo siento Alex pero ahora mismo no puedo verte. Sé que no tenemos veinte años y supongo que es un tema que controlas. Pero me ha impactado mucho y necesito pensar y reflexionar. Dame tiempo por favor. Cuídate.


Érica.



- Pero ¿qué había dentro de la caja, cocaína, mdma, jeringuillas y heroína, porros?- Me preguntó Marina.

- Había pastillas y un saquito que parecía sal gorda...- - Ok mdma. Es la mejor para mí. La cocaína es muy de los noventa-dos mil, la heroína es muy demasiado. Y los porros es muy de dieciséis años, normal que hubiera M. El M esta de moda y es una droga sensitiva. Te quita los complejos de la timidez, vamos como todas las drogas, pero cuando te tocan sientes una hipersensibilidad que te da un gustirrinín genial.-

Ahora resulta que mi mejor amiga era experta en drogas, y yo sin saberlo…

- Yo, he follado con M y es brutal. Mucho mejor que la Viagra. Que por cierto también he follado con ella. No está demostrado que a las mujeres les afecte pero a mí me provocó un placer extremo justo en la parte de arriba de...-

-Frena, frena. Somos amigas pero ya sabes que no puedo con esto.- Dije poniendo cara de alucinada.

-Mi consejo querida Érica, es que hables con él. A lo mejor es un tío que toma 3 veces al año. Y creo que si está colado por ti, podría hasta dejar de tomarlas, estoy casi segura. Yo hace dos años que no tomo nada. Sí, he tomado, lo sabes y no por eso dejas de llamarme. Y te diré más. A lo mejor un sábado cualquiera estoy a gusto y de subidón y llamo a mi “colega”-

-A tu camello, querrás decir. ¿Marina, podemos cambiar de tema? Soy consciente que quizás a mi edad hago una montaña de esto y que todo el mundo toma o ha tomado drogas alguna vez. Pero ya no es solo las drogas, es el nivel que tiene Alex, las amistades, las ex… ¡Todo! Él se droga (poco, espero) yo no, él tiene un pisazo, el mío no llega ni a pis, tiene unas ex con las que se han ido a Sry Lanka, a Argentina, a mil países. Yo con mi ex me iba a la costa brava y porque sus padres tenían una casa. Somos de un nivel muy diferente y te aseguro que la falta de dinero siempre trae muchos problemas. ¿Qué pasaría si nos fuéramos a una escapada? Que él se querría ir a Francia de fin de semana y yo a Tarragona. ¿Y si todo sigue adelante y acabamos viviendo juntos? A mí me gustaría tener la confianza de pedirle unos años sabáticos y volver a estudiar, sacarme una carrera y poder trabajar como todo el mundo de lunes a viernes y con un sueldo digno. Siempre que juego a la lotería pienso en eso. He intentado estudiar algo en mis ratos libres, pero con el horario de tienda y con el tema de mis padres, sabes que casi no me queda tiempo. ¿Crees que él me permitiría reducir mi jornada laboral para poder labrarme un futuro mejor? Por lo menos tendríamos que estar casados y con hijos para permitírmelo. Y su familia, ¿qué pensaría de mí? La pobre que utiliza el dinero de mi hijo para ascender en su futuro…. Imposible nena, ¿no lo ves? El no tener dinero, siempre, siempre trae problemas.-

-Erica. Ahora mismo agradecería un poco de M. Madre mía como te rayas… Yo me pregunto ¿Por qué no hablas todas estas dudas con él? Sobre todo lo de la droga.- me dio un abrazo y un beso en la mejilla.- ¡Uy!- dijo mirando el reloj. -Vamos a vestirnos y no te voy a permitir hablar más de Alex durante esta noche. Creo que ya te has desahogado mucho conmigo y necesitas airearte. Y recuerda, si no lo ves claro, no le llames. Si no le echas de menos, si ves que todo lo que me has dicho puede ser un problema, no le llames, déjalo correr y a otra cosa. Pero prométeme que si no puedes parar de pensar en él, que si es un chico que se te ha colado en el corazón, que si pese al dinero, las drogas y todos esos “problemas” miras su wassap cada cinco minutos, y tienes unas ganas locas de besarle y de abrazarlo, llámalo. Habláis, os veis, quedáis para cenar, discutís todo lo que sea necesario para ti. Le pides explicaciones de lo que te de la gana y le haces quitar ese cuadro de la entrada… ¡Por Dios! Tanta carrera, tanto máster y no se da cuenta de los detalles que pueden molestar a una mujer… Lo siento Érica pero ahí, ha sido un poco gilipollas -


Marina y yo nos abrazamos y nos reímos. Yo no sabía si reír o llorar, no sabía si hablar o callar, si perdonar u olvidar, si arriesgarme o correr. Lo que tenía claro es que esta noche no me iba a permitir averiguarlo. Hoy solo iba a disfrutar con mi querida y recientemente drogadicta: Marina.


Llegamos al restaurante cinco minutos antes de la hora. Eso era un hervidero de gente. Había hasta periodistas. Gina nos ofreció una copa de cava y nos explicó que la rueda de prensa estaba a punto de terminar. Sergio lucía realmente atractivo. Llevaba su chaquetita blanca de cocinero y se había hecho bordar el logotipo en el bolsillo. Parecía un cocinero con tres estrellas Michelín. Habían divido el restaurante en dos: a un lado estábamos los comensales de esta noche; al otro habían improvisado un atril para hacer la presentación a la prensa del nuevo menú.


-Mira quién está allí- dijo asombrada Marina. Era una mujer con unos pechos enormes. La camiseta ajustada que llevaba le marcaba mucho su imponente delantera. Solo me vino a la mente una persona que pudiera utilizar sus pechos de una manera tan superficial -Dios mío… ¿Es María?- -¿Qué hará aquí? Vamos a saludarla- Marina me cogió de la mano y me arrastró casi literalmente hasta ella. Se conocían porque habían coincidido en un seminario de psicología cuando las dos eran estudiantes. Desde entonces tenían una extraña relación de amor-odio que podría haber llenado las páginas de un auténtico culebrón mejicano. María nos explicó que hacía unos días que salía con Sergio y que él le había invitado esta noche a la inauguración. Ella no era muy fanática de la alta cocina, o como dijo ella: “de la comida así”, pero no podía declinar tal invitación.


Mientras María y Marina se ponían al día, yo me desconecté y empecé a observar a la gente tan pija que había aquella noche en el local. Reconozco que siempre he tenido un exagerado complejo de inseguridad ante la gente con pasta. No digo que todos los ricos sean unos caraduras pero la mayoría que he conocido no son muy de fiar. Yo provengo de una familia humilde. A los diecisiete años tuve que dejar de estudiar para ayudar económicamente a mi padres. Mi familia no ha tenido nunca ahorros, buenos trabajos y tampoco ha tenido mucha suerte. Mi padre, un hombre con delirios de grandeza, soñaba desde pequeño en ser su propio jefe. Aprendió lo dura que era la vida de un emprendedor y se hundía hasta lo más profundo cuando no funcionaba los negocios que montaba. Se quedaba con una deuda enorme y sin empresa donde trabajar. Pese a todo, es la persona más cabezota del mundo, y aunque no tenía suerte, lo seguía intentando. Ha tenido dos tiendas, un almacén de transporte y una empresa de mudanzas. Mi madre, una gran mujer en la sombra, le llevaba todo el tema fiscal y económico. Pero lo que más me gusta de ella, es que le apoyaba en sus decisiones más locas y por muchos fracasos que tuviera, siempre seguía creyendo en él. Para mí eso es el amor verdadero. Él se las apañaba para sacar a su familia adelante y reconozco que nunca nos ha faltado de nada. Pese a todas sus deudas, tiene un carácter de Lord que me apasiona, y estoy segura de haberlo heredado. Mi cuenta siempre esté vacía pero me gusta el lujo como la que más. Me sé de memoria toda la colección de invierno de Channel y me apasionan las joyas de Bulgari. Este año se lleva mucho el oro blanco, sin duda mi favorito. Supongo que, de lo vivido en mi casa con mi familia, provienen mis dudas y miedos de estar con Alex. O eso me ha dicho Marina. Según ella, cada vez que conozco a alguien que no es de mi posición empiezo con mis terribles comparativas, se me agrandan mis complejos, y me vuelvo insoportable. ¿Qué hacer? ¿Cuál es la decisión correcta? ¿Me tiro a la piscina con él, o me acabará rompiendo el corazón? ¿Alex sería un auténtico antídoto para curar mi frágil subconsciencia?


-Buenas noches Érica- No me lo podía creer. Era Beth, estaba guapísima. Llevaba un vestido rojo asimétrico que le resaltaba su figura. Un maquillaje suave, los labios rojos y el pelo recogido en una coleta alta, dándole importancia a unos pendientes dorados de Dior, que le caían como unas lágrimas desde las orejas hasta casi el hombro. Alguien así era ideal para estar con Alex, no yo. Alguien que no contase cada moneda que tiene en su bolso, alguien que tuviera estilo, porte y elegancia nata. Alguien con quien hacer escapadas a New York totalmente improvisadas y alojarse en el Four Seasons sin reserva. Me obligué a sonreír. Aquella noche no me iba a quejar más. Iba a sentarme y disfrutar de una cena extraordinaria con una persona maravillosa. Una persona que cuando miraba atrás siempre estaba en el mejor de mis recuerdos. Pasase lo que pasase en mi vida, sabía que Marina estaría a mi lado y me sentía agradecida por ello. Apuré la copa de cava mientras hablaba unos minutos con Beth, me cogí del brazo de Marina cómo si de mi novio se tratase y me dejé arrastrar por ella hasta la mesa que habían dispuesto para nosotras. ¿Quién quiere a un Alex cuando siempre hay una Marina en tu vida?.