sábado, 3 de octubre de 2020

Érica y su baja autoestima.

Buenos días Alex,


Te preguntarás porqué me he ido de esta manera tan violenta y salvaje. Bueno la respuesta está en la mesa. Supongo que lo primero que has visto es el álbum de fotos. Lo he cogido por pura curiosidad, llevaba días mirándolo mientras me tomaba el café en el sofá y no he podido evitarlo. Imaginé que eran fotos de tu familia o de algún viaje con tus colegas. Pensé que encontraría la típica foto de todos fumando un porro o algo así de niñatos adolescentes. Lo que he visto, no me ha impactado, me ha sorprendido. El álbum que te hizo Iria (tu ex novia) siempre es un bonito recuerdo para que lo guardes, lo veo normal. Pero pensé que lo tendrías dentro de una caja junto con todos los detalles de tus ex, escondida en el fondo del armario, como hacemos todos.


Al descubrir qué era, me hecho un café, me he sentado en el sofá y me he puesto a observarlo con calma. Ha salido mucho amor de entre la páginas. Hay fotos que se te ve realmente guapo y muy feliz. Éso me ha hecho sonreír. Me ha sorprendido que ella escribiera frases al lado de las fotos, eso es algo que yo siempre hago. Las imágenes, los tiquets de los restaurante, las entradas de los museos… Todo estaba dispuesto con mucho mimo, cariño y gusto. Ella guardaba cosas que a veces yo también guardo. Anotaba fechas y detalles importantes que yo también anoto. Creo que este álbum lo podría haber hecho yo misma. He notado muchas cosas mías en ella. Supongo que es uno de los motivos por el cuál me escogiste... Reconozco que me he puesto un poco celosa y debo decir que me ha dolido bastante, ya que veo muchas cosas de ella en esta casa. El cuadro de la entrada, (un retrato vuestro hecho por tu hermana), el álbum, las rosas secas que ella te regalaba para Sant Jordi… Y si sigo buscando, seguro que hay más detalles de Iria por aquí, por eso, no pienso hacerlo. ;)


Después de mi momento celos que ha durado unos minutos, estaba dispuesta a tomarme otro café y a reírme de mí misma por ser tan tonta. Pero he visto la caja. Ojalá no la hubiera abierto Alex. Sé que si no hubiese sacado el álbum no la hubiese visto. No tengo excusa, pero lo que había dentro sí que me ha impactado. Lo siento pero es un tema que me puede. Nunca me he planteado salir con alguien que se drogase. He vuelto a tapar la caja y me he ido a la habitación. Después de una hora te he escrito esta carta, he cogido las cosas y me he marchado.


Por favor, necesito tiempo. Tengo que pensar. Sé que no eres un drogadicto de cada día o de cada fin de semana. Y sinceramente me da igual que te hayas metido una vez al año que seis. Es un tema que no puedo, lo siento. Necesito tiempo para pensar, dame aire y prometo llamarte de aquí a unos días. Necesito saber que si te vuelvo a ver, es un tema que no afectará a nuestra recién empezada relación. No quiero imaginar que eres como te he conocido por tus aditivos. No quiero comprobar que solo eres divertido, cariñoso y gracioso porque consumes drogas. Lo siento Alex pero ahora mismo no puedo verte. Sé que no tenemos veinte años y supongo que es un tema que controlas. Pero me ha impactado mucho y necesito pensar y reflexionar. Dame tiempo por favor. Cuídate.


Érica.



- Pero ¿qué había dentro de la caja, cocaína, mdma, jeringuillas y heroína, porros?- Me preguntó Marina.

- Había pastillas y un saquito que parecía sal gorda...- - Ok mdma. Es la mejor para mí. La cocaína es muy de los noventa-dos mil, la heroína es muy demasiado. Y los porros es muy de dieciséis años, normal que hubiera M. El M esta de moda y es una droga sensitiva. Te quita los complejos de la timidez, vamos como todas las drogas, pero cuando te tocan sientes una hipersensibilidad que te da un gustirrinín genial.-

Ahora resulta que mi mejor amiga era experta en drogas, y yo sin saberlo…

- Yo, he follado con M y es brutal. Mucho mejor que la Viagra. Que por cierto también he follado con ella. No está demostrado que a las mujeres les afecte pero a mí me provocó un placer extremo justo en la parte de arriba de...-

-Frena, frena. Somos amigas pero ya sabes que no puedo con esto.- Dije poniendo cara de alucinada.

-Mi consejo querida Érica, es que hables con él. A lo mejor es un tío que toma 3 veces al año. Y creo que si está colado por ti, podría hasta dejar de tomarlas, estoy casi segura. Yo hace dos años que no tomo nada. Sí, he tomado, lo sabes y no por eso dejas de llamarme. Y te diré más. A lo mejor un sábado cualquiera estoy a gusto y de subidón y llamo a mi “colega”-

-A tu camello, querrás decir. ¿Marina, podemos cambiar de tema? Soy consciente que quizás a mi edad hago una montaña de esto y que todo el mundo toma o ha tomado drogas alguna vez. Pero ya no es solo las drogas, es el nivel que tiene Alex, las amistades, las ex… ¡Todo! Él se droga (poco, espero) yo no, él tiene un pisazo, el mío no llega ni a pis, tiene unas ex con las que se han ido a Sry Lanka, a Argentina, a mil países. Yo con mi ex me iba a la costa brava y porque sus padres tenían una casa. Somos de un nivel muy diferente y te aseguro que la falta de dinero siempre trae muchos problemas. ¿Qué pasaría si nos fuéramos a una escapada? Que él se querría ir a Francia de fin de semana y yo a Tarragona. ¿Y si todo sigue adelante y acabamos viviendo juntos? A mí me gustaría tener la confianza de pedirle unos años sabáticos y volver a estudiar, sacarme una carrera y poder trabajar como todo el mundo de lunes a viernes y con un sueldo digno. Siempre que juego a la lotería pienso en eso. He intentado estudiar algo en mis ratos libres, pero con el horario de tienda y con el tema de mis padres, sabes que casi no me queda tiempo. ¿Crees que él me permitiría reducir mi jornada laboral para poder labrarme un futuro mejor? Por lo menos tendríamos que estar casados y con hijos para permitírmelo. Y su familia, ¿qué pensaría de mí? La pobre que utiliza el dinero de mi hijo para ascender en su futuro…. Imposible nena, ¿no lo ves? El no tener dinero, siempre, siempre trae problemas.-

-Erica. Ahora mismo agradecería un poco de M. Madre mía como te rayas… Yo me pregunto ¿Por qué no hablas todas estas dudas con él? Sobre todo lo de la droga.- me dio un abrazo y un beso en la mejilla.- ¡Uy!- dijo mirando el reloj. -Vamos a vestirnos y no te voy a permitir hablar más de Alex durante esta noche. Creo que ya te has desahogado mucho conmigo y necesitas airearte. Y recuerda, si no lo ves claro, no le llames. Si no le echas de menos, si ves que todo lo que me has dicho puede ser un problema, no le llames, déjalo correr y a otra cosa. Pero prométeme que si no puedes parar de pensar en él, que si es un chico que se te ha colado en el corazón, que si pese al dinero, las drogas y todos esos “problemas” miras su wassap cada cinco minutos, y tienes unas ganas locas de besarle y de abrazarlo, llámalo. Habláis, os veis, quedáis para cenar, discutís todo lo que sea necesario para ti. Le pides explicaciones de lo que te de la gana y le haces quitar ese cuadro de la entrada… ¡Por Dios! Tanta carrera, tanto máster y no se da cuenta de los detalles que pueden molestar a una mujer… Lo siento Érica pero ahí, ha sido un poco gilipollas -


Marina y yo nos abrazamos y nos reímos. Yo no sabía si reír o llorar, no sabía si hablar o callar, si perdonar u olvidar, si arriesgarme o correr. Lo que tenía claro es que esta noche no me iba a permitir averiguarlo. Hoy solo iba a disfrutar con mi querida y recientemente drogadicta: Marina.


Llegamos al restaurante cinco minutos antes de la hora. Eso era un hervidero de gente. Había hasta periodistas. Gina nos ofreció una copa de cava y nos explicó que la rueda de prensa estaba a punto de terminar. Sergio lucía realmente atractivo. Llevaba su chaquetita blanca de cocinero y se había hecho bordar el logotipo en el bolsillo. Parecía un cocinero con tres estrellas Michelín. Habían divido el restaurante en dos: a un lado estábamos los comensales de esta noche; al otro habían improvisado un atril para hacer la presentación a la prensa del nuevo menú.


-Mira quién está allí- dijo asombrada Marina. Era una mujer con unos pechos enormes. La camiseta ajustada que llevaba le marcaba mucho su imponente delantera. Solo me vino a la mente una persona que pudiera utilizar sus pechos de una manera tan superficial -Dios mío… ¿Es María?- -¿Qué hará aquí? Vamos a saludarla- Marina me cogió de la mano y me arrastró casi literalmente hasta ella. Se conocían porque habían coincidido en un seminario de psicología cuando las dos eran estudiantes. Desde entonces tenían una extraña relación de amor-odio que podría haber llenado las páginas de un auténtico culebrón mejicano. María nos explicó que hacía unos días que salía con Sergio y que él le había invitado esta noche a la inauguración. Ella no era muy fanática de la alta cocina, o como dijo ella: “de la comida así”, pero no podía declinar tal invitación.


Mientras María y Marina se ponían al día, yo me desconecté y empecé a observar a la gente tan pija que había aquella noche en el local. Reconozco que siempre he tenido un exagerado complejo de inseguridad ante la gente con pasta. No digo que todos los ricos sean unos caraduras pero la mayoría que he conocido no son muy de fiar. Yo provengo de una familia humilde. A los diecisiete años tuve que dejar de estudiar para ayudar económicamente a mi padres. Mi familia no ha tenido nunca ahorros, buenos trabajos y tampoco ha tenido mucha suerte. Mi padre, un hombre con delirios de grandeza, soñaba desde pequeño en ser su propio jefe. Aprendió lo dura que era la vida de un emprendedor y se hundía hasta lo más profundo cuando no funcionaba los negocios que montaba. Se quedaba con una deuda enorme y sin empresa donde trabajar. Pese a todo, es la persona más cabezota del mundo, y aunque no tenía suerte, lo seguía intentando. Ha tenido dos tiendas, un almacén de transporte y una empresa de mudanzas. Mi madre, una gran mujer en la sombra, le llevaba todo el tema fiscal y económico. Pero lo que más me gusta de ella, es que le apoyaba en sus decisiones más locas y por muchos fracasos que tuviera, siempre seguía creyendo en él. Para mí eso es el amor verdadero. Él se las apañaba para sacar a su familia adelante y reconozco que nunca nos ha faltado de nada. Pese a todas sus deudas, tiene un carácter de Lord que me apasiona, y estoy segura de haberlo heredado. Mi cuenta siempre esté vacía pero me gusta el lujo como la que más. Me sé de memoria toda la colección de invierno de Channel y me apasionan las joyas de Bulgari. Este año se lleva mucho el oro blanco, sin duda mi favorito. Supongo que, de lo vivido en mi casa con mi familia, provienen mis dudas y miedos de estar con Alex. O eso me ha dicho Marina. Según ella, cada vez que conozco a alguien que no es de mi posición empiezo con mis terribles comparativas, se me agrandan mis complejos, y me vuelvo insoportable. ¿Qué hacer? ¿Cuál es la decisión correcta? ¿Me tiro a la piscina con él, o me acabará rompiendo el corazón? ¿Alex sería un auténtico antídoto para curar mi frágil subconsciencia?


-Buenas noches Érica- No me lo podía creer. Era Beth, estaba guapísima. Llevaba un vestido rojo asimétrico que le resaltaba su figura. Un maquillaje suave, los labios rojos y el pelo recogido en una coleta alta, dándole importancia a unos pendientes dorados de Dior, que le caían como unas lágrimas desde las orejas hasta casi el hombro. Alguien así era ideal para estar con Alex, no yo. Alguien que no contase cada moneda que tiene en su bolso, alguien que tuviera estilo, porte y elegancia nata. Alguien con quien hacer escapadas a New York totalmente improvisadas y alojarse en el Four Seasons sin reserva. Me obligué a sonreír. Aquella noche no me iba a quejar más. Iba a sentarme y disfrutar de una cena extraordinaria con una persona maravillosa. Una persona que cuando miraba atrás siempre estaba en el mejor de mis recuerdos. Pasase lo que pasase en mi vida, sabía que Marina estaría a mi lado y me sentía agradecida por ello. Apuré la copa de cava mientras hablaba unos minutos con Beth, me cogí del brazo de Marina cómo si de mi novio se tratase y me dejé arrastrar por ella hasta la mesa que habían dispuesto para nosotras. ¿Quién quiere a un Alex cuando siempre hay una Marina en tu vida?.

 

domingo, 20 de septiembre de 2020

La nouva Storia di un 'Altra Storia.

 

“ ¡Buenos días! Hoy tenemos un notición que anunciaros y espero que sea el primero de muchos. Cómo sabéis ya estamos conectados a todas las redes sociales. Instagram, Facebook, Twitter y por supuesto Youtube. Os dejo en la caja de descripción los enlaces a todas ellas, para que no os perdáis la experiencia completa de Un’Altra Storia. Y no voy a decir eso de suscribiros y darle a la campanita porque sois muy listos y seguro que ya lo habéis hecho. ;) ;)


Dicho esto, vamos a dar la primicia.


Señoras y señores, hoy miércoles cuatro de octubre se inaugura, purprpr, (¿qué?… ah que los redobles los pones tú luego… bueno da igual así queda más cercano). Volvamos que Paola me ha interrumpido: purprpr el menú: “La nuova Storia di un’Altra Storia”


¿En qué consiste? Os preguntaréis. La idea es muy sencilla. El menú está formado por platos que ya han estado en la carta alguna vez. (Ya sabéis que cocino según los productos de temporada, así que la carta va cambiando a la vez que las estaciones del año). He elegido los ocho platitos más aclamados de los últimos años con la idea de hacer dos de cada estación. La gracia de todo esto, es que 3 de ellos estarán cocinados de forma poco habitual.


Pongo un ejemplo: Todos conocéis el famoso plato de caballa a la brasa con crema de pan de centeno y cherrys. ¿verdad?. Pues la gracia de este menú, es cambiar alguno de los ingredientes de tres de los platos para que el comensal lo adivine. Para que se entienda mejor. En este caso concreto… dejaría la caballa y la crema de pan de centeno y cambiaría... mmm…¡ya está! en vez de los cherrys, le pondría unas bolitas de mermelada de frutos rojos en la salsa. Así haríamos el sabor diferente pero mantendríamos la presentación habitual. ¿Qué os parece la idea? Original, ¿eh?.


Este menú, es para cualquier persona que adore la comida. Pero reconozco que nuestros clientes habituales tienen una ventaja especial; ya que ellos sabrán con más facilidad, qué es lo que he cambiado. A los que no conozcáis el restaurante, os recomiendo no dejad pasar la oportunidad de degustar los platos más populares de estos años. Y a lo mejor, con un poco de suerte y algo de imaginación podéis acertar el concurso. Así que no dudéis y reservar. Creo que es una experiencia única que solo pasa una vez en la vida. O mejor dicho, una vez al mes. Jajaja.


Sé que es una locura culinaria, y creo que me voy a tener que estrujar la cabecita para daros unos platos igual de buenos o mejores que los genuinos; pero me hacía mucha ilusión hacer algo nuevo y especial ya que en unos días celebraremos nuestro tercer aniversario. Por ello os doy un enorme ¡Gracias! (aplausos). Sabéis que sin vosotros, nunca hubiera sido posible.


Cuando empecemos a servir el menú, que por supuesto será sorpresa; os traeremos una libretita como ésta y así podéis escribir vuestras impresiones al probar cada bocado. Al final comprobaremos qué creéis que he cambiado y si lo habéis acertado. A parte de ser un juego muy interesante culinariamente hablando, si acertáis tenéis premio. La persona que adivine correctamente los tres cambios: ¡no paga el menú!. Es un regalazo, no me lo podéis negar. Llevamos unos días de locos estrujándonos el cerebro para que esta noche todo salga perfecto. No sé si por ser la primicia o porqué, pero creo que los cambios en los platos de hoy los he puesto muy fácil; quizás esta noche la cena me cueste cara… Pero estaré muy contento por cada acierto que tengáis y demostraré que mis clientes son unos auténticos gourmets.


Siento comunicaros que esta noche las mesas están completas. Podéis reservar para el mes que viene, que quedan… ¿cuatro plazas? ¿En serio? ¡Madre mía! El menú se hará una vez al mes y el siguiente cae en... ¿Paola? El jueves catorce de noviembre. Así que no esperéis más y apuntaros rápido, que como veis las reservas vuelan. En diciembre, que para mí es el mes más guay del año, habrá muchas sorpresas. “Last Christmas, I gave you my heart...”



Paola me dice que deje de cantar… “es una sosa”

-… No soy unas sosa, es más trabajo de edición, ¿sabes lo que es?-

- ¿Tú sabes lo que es el chipotle?-

Después de unos segundos…


Para ir cerrando este primer video de youtube, os tengo que agradecer a todos el apoyo y el reconocimiento que nos estáis dando. Y deciros que la cara visible soy yo, pero ahí detrás, hay un gran equipo que trabajan para que todo salga a pedir de boca. Ir afilando el paladar porque a las nueve empieza esta gran aventura culinaria. Nos vemos esta noche. Sed buenos. Ciaooo”





PLATOS ORIGINALES MIÉRCOLES 4 DE OCTUBRE:


PRIMAVERA:

1- CABALLA CURADA, HINOJO, NARANJA Y ALCAPARRA.

2- REVUELTO DE AJOS TIERNOS Y CACIOCAVALLO.


VERANO:


1- SPAGUETTI U OTRA PASTA CON FLOR DE CALABACIN, GUINDILLA, ANCHOA.

2- RAVIOLIS DE TERNERA RELLENOS DE BERENJENA ASADA Y RICOTTA

SALADA


OTOÑO:


1-SPAGUETTIS CARBONARA VEGETAL CON TROMPETAS Y ALMENDRAS.

2- ALBÓNDIGAS DE GALLINA, LLANEGA Y SU CALDO REDUCIDO.


INVIERNO:


1- BONITO CURADO, BERENJENA ASADA Y CHERRYS DESHIDRATADOS.

2-ONGLET ECO A LA BRASA CON CHIMICHURRI DE TOMATE SECO.


CAMBIOS DE LOS PLATOS MIÉRCOLES 4 DE OCTUBRE:


PRIMAVERA 1- En vez de poner CABALLA pongo SARDINA.


VERANO 1- No pongo GUINDILLA y le pongo una mezcla de PIMENTÓN DULCE, PICANTE Y WASABI.


INVIERNO 2- No hago el CHIMICHURRI DE TOMATES SECOS, LO HAGO NORMAL Y LE PONGO ALGÚN TOMATE SECO para engañar.


Después de la grabación del video me tomé unas horas libres y quedé con María. Una mujer que me había salido en Facebook a través de un contacto de Érica. Yo, que todo el mundo sabe que soy un negado para ligar, recurrí, como había hecho cualquiera, a las amigas de mis amigas de las redes sociales. He mirado el Facebook de Érica y de Beth como cincuenta veces, pero supongo que me acabé dando cuenta de que ninguna era para mí. Así que como buen hombre y como buen desesperado enamoradizo, me empecé a montar la segunda parte de la película con sus amigas. María es guapa, me daba un feeling sexual extremo ya que es la chica con los pechos más grandes que he visto en mi vida. Se ve que es una persona culta, tiene dos carreras y un máster; pero también es tierna y se dedica de vez en cuando a ayudar a una asociación de gatitos abandonados. Sin duda es la mujer perfecta para olvidar a Érica y a Beth. No estaba muy seguro de qué saldría de mi relación con María, pero fuera lo que fuese lo iba a disfrutar a tope. Puedo parecer muy desesperado pero tenía ganas de acostarme con una chica de pechos grandes. La verdad que todas mis novias tenían los pechos tirando a pequeños y aunque yo siempre he sido más de culo que de tetas me atraía mucho probar los pechos de María. Sin pensármelo le envié un mensaje incluyendo una solicitud de amistad. Así que desde hacía unos días nos escribimos y hemos quedado en un par de ocasiones solo para un café. Hoy es el día de nuestra primera gran cita.


“Joder llega tarde” miré el reloj otra vez. Ahí viene medio corriendo cruzando el semáforo. Sus pechos empezaron a botar y yo no pude resistir y me excité. La verdad que tenía un cuerpo diez. Su cabeza era algo diferente a la mía pero de momento no había nada que me desagradase. Lo más importante: le gustaba comer y beber bien. Por eso le había preparado un brunch en mi casa con la esperanza de que de postre hubiera sexo. Necesitaba descargarme. Cualquier día no hubiera pensado en eso, pero hoy, con la primicia de esta noche, estaba tan nervioso que necesitaba una buena sesión. Y dicho sea de paso, no hay nada mejor que ver como actúa una persona en la cama para conocerla un poquito más. ¿Hoy sería el día de probar los pechos de María?.



Mientras tanto, a unas paradas de metro más al sur….


“ Lo siento Alex, esta noche no puedo quedar contigo. Necesito pensar, necesito saber qué siento. Cuando llegues a casa lo entenderás. Si no te importa la cena de esta noche en el italiano me gustaría aprovecharla con mi amiga Marina. Por favor, no me juzgues, ha sido una sorpresa para mí y necesito pensar y reflexionar un poco. Hablamos en unos días. ¿Ok? Besitos.”


“Érica, no entiendo nada. Voy a mi casa inmediatamente. No sé qué ha pasado… Cuando llegue a casa supongo que lo entenderé y te llamo.”


“Alex, cuando llegues lo entenderás. Te he dejado una carta. Por favor no me llames. Déjame un tiempo para pensar.”


“Ok, te dejo un tiempo. Y disfruta esta noche con la cena de Sergio. Escríbeme si aciertas los tres platos. Solo eso.”


“Ok. Te digo algo, pero es casi imposible que acierte. Cuídate”


- Necesito ausentarme una hora de mi puesto de trabajo. Tengo asuntos familiares que atender.-

-Dejale. Que Alex es el único que está a la hora y siempre tiene hechas las actas de los informes.-

-Elisabeth, ¿qué haces aquí?-

-Shchhh. Calla, que no quiero que se enteren. Subo un momento al despacho para coger unos documentos pero bajo enseguida que me esperan aquí mismo con el coche.-

Beth se gira. -Pero Alex, ¿no tenías tanta prisa para resolver tus asuntos familiares. Qué haces aquí todavía? Vete, pero en una hora de vuelta- Ella vio salir casi de un salto a Alex. La verdad que era el mejor trabajador que tenían. Había entrado en la empresa porque su padre era no se quién de Barcelona. Eso había sido una desgracia para el pobre chaval. Le hacían bromas, le enviaban mails y mensajes bastante desagradables… Pero él con su entereza y su elegancia que le caracterizaba lo había llevado genial. Al final, el trabajo duro y la humildad le habían recompensado con una crisis laboral tan fuerte, que tuvieron que echar a todos los capullos que se metían con él. Obviamente también eran unos capullos en su puesto de trabajo. Fue hace unas semanas, justo cuando llegué yo. Lo primero que me dijo Mónica, de recepción, fue que Alex era un enchufado. La verdad, que a mí personalmente me da igual como entren a una empresa, si por una E.T.T. o por su familia; para mí lo importante es como se desenvuelva en su puesto laboral. Y Alex había demostrado con creces que era un crack en su trabajo. Por desgracia era el “assistant” de mi jefe y por ese motivo yo tenía que escoger uno. A eso venía. Me había olvidado mis notas en el despacho y tenía que solucionarlo cuanto antes. Estaba agotada de mirar y hacer tanto Excel, Pdf, Power Point… y quería dedicarme más a mi trabajo y cambiar algunas cosas de la empresa. De repente recordé a la chica del cruasán y a su sonrisa cautivadora. Creo que es la mejor elección. ¿Érica seguirá disponible para el puesto?

martes, 11 de agosto de 2020

Las vaciones de Beth.

-Buenos días corazón- -Buenos días-dijo Jim mientras abría un ojo y se desperezaba. Me levanté y me puse a hacer el desayuno. Pensé en lo buena que había sido la idea de alquilar un apartamento en Cadaqués. Necesitaba unos días con mi mejor amigo. Necesitaba charlas, cenas, playa y relax a su lado. Y porqué no decirlo, me estaba sentando genial unos días sin trabajar. Quién me ha visto y quién me ve. Yo, una maniática de mantener mi puesto por encima de todo; una jefa que echaba la bronca a sus empleados por el simple hecho de ir al servicio más de cinco veces al día; una trabajadora ejemplar: la primera que llegaba y la última que se iba. Confieso que en Nueva York me llamaban: “Anna Wintour Junior” ¿Qué me estaba pasando en España? ¿El país me había relajado o era mi cuerpo que se relajaba ante semejante país? Aquí, lo importante no es el dinero o el trabajo. Aquí lo importante es vivir y ser feliz. Evidentemente hay trabajos que sí. En la bolsa de Barcelona hay estrés, cuando eres el director comercial de la marca Yves Saint Laurent obvio que también; pero por lo general se vive muy tranquilo. Sin quererlo estaba asimilando las sensaciones y el ritmo de vida que mi abuela y mi Señor abuelo me comentaban cuando hablaban de este país. Adoraba pasear con los últimos rayos del sol, me encantaba eso de hacer el tapeo o el vermuth los domingos. Me moría por la comida, el vino y el cava catalán (confieso que lo descubrí hace pocos días) La verdad que tomando café, sentada en el sofá, mientras miraba al mar por la ventana del comedor, me sentía muy, muy feliz.



El viernes, justo antes de irnos, conseguí un piso perfecto. Todo fue muy rápido. Una señora de unos ochenta años me llamó al móvil y me dijo si podía, esa misma tarde, ver el piso. Había recibido un mail con mi solicitud pero no se aclaraba con los ordenadores, así que me pidió conocerme tomando un café con ella a las cinco. Imaginaos, yo con el coche recién alquilado, Jim metiendo las maletas y poniendo el GPS y el recpcionista del hotel preguntando si dejaba la habitación... Con este panorama le dije que sí. Una cosa era desconectar del trabajo unos días y la otra dejar pasar un piso perfecto por llegar antes a la playa… España, de momento, no me había cambiado tanto. Jim fue mi amuleto. Me acompañó y se hizo pasar por mi novio, (cosa que nos gustaba hacer mucho) Resultó muy útil. La dueña nos vio como una pareja comprometida y de futuro, nos preguntó si teníamos pensado tener hijos y cuánto tiempo hacía que salíamos. Después del café la señora nos confesó que tenía miedo de que yo fuera una solterona que trajera a un montón de chicos y que ensuciara de cochinadas, sus sábanas de algodón egipcio de seiscientos hilos. Jim no sabía mucho español pero con una sonrisa y un: “no se preocupe Sra. Grau i Ribó, cuidaremos de su piso como si fuera nuestro” la conquistó. Debo reconocer que gracias a Jim tuve un descuento tanto en la fianza, como en el alquiler mensual. De mil setecientos euros que pedía, me lo dejó en mil cuatrocientos y con garaje incluido. Flipé con la labia de Jim y con su poder de conquista hacia la gente ajena. La señora Grau i Ribó nos dijo que estaba muy contenta con nosotros y que el precio lo subía para evitar a las solteronas. ¡Dios como odiaba esa palabra!. ¿Si Jim no hubiese venido hubiese pagado trecientos euros al mes más por la cara, rectifico: por mi cara de solterora? Por desgracia vivíamos en un mundo que las apariencias aún lo eran todo. Me relajé y eché una mirada a mi nuevo piso. La vivienda era una preciosidad. Muebles de madera oscuro que parecían coloniales, acabados de parquet, ventanas de aluminio blancas con doble cristal para evitar los ruidos exteriores y cocina totalmente equipada. Tenía unos ochenta o noventa metros cuadrados. Una terraza amplia que daba a un “pati d’illa”, tres habitaciones, la mía era suite y había otro baño en el pasillo frente a las habitaciones pequeñas. Una será mi vestidor (justo la que está puerta con puerta con el dormitorio) y la otra la de invitados. El pasillo no era muy grande, siempre he odiado las casas que lo tuvieran muy largo; no era exactamente odio, en realidad me daba miedo. Supongo que tantas pelis de terror corriendo pasillo arriba y abajo hasta que la protagonista muere, no ayudaban a mis fobias inmobiliarias. La habitación tenía una cama enorme y… ya no me haría falta un vestidor. Tenía dentro un pequeño cuartito que ya era un vestidor hecho de obra. Magnífico. Confieso que se me cayó una lágrima al ver las barras para poner todos mis zapatos. La cocina estaba abierta al comedor haciendo un espacio enorme. Pero sin duda, lo mejor de todo: la terraza. Era cuadrada, tenía una mesa, cuatro sillas y hasta una sombrilla para tapar el sol y que mi piel blanquita no se quemase. Éso me enamoró. Firmé el contrato esa misma tarde y le hice el ingreso de la fianza al instante desde el móvil. La abuela flipó. Llamó a su gestor para que comprobase que el ingreso había llegado sin prblemas. Ahí ni la sonrisa de Jim pudo convencerla de que el dinero ya estaba en su cuenta. Recibí dos copias de las llaves. Una, por supuesto, la abuela se la dio a Jim. En el ascensor nos abrazamos y empezamos a hacer unos chillidos muy cuquis y nuestro bailecito de “Que guay, lo has conseguido” Mirándolo fríamente Jim parecía gay, sobre todo en momentos como aquellos. Súper emocionados le dije que esta noche había que darlo todo. Y que por supuesto invitaba yo. Jim aceptó y antes de arrancar hacia nuestras vacaciones me miró y me dijo; “Peque, ahora sí que lo has conseguido. Felicidades”



Llegamos a Cadaqués cerca de las nueve. Con el BMW X1 que había alquilado se nos hizo el viaje súper ameno y muy cómodo. Pusimos nuestra lista de spotify y tiramos millas hasta este precioso pueblo que aparecía detrás de una carretera de curvas bastante pronunciadas. Las curvas, Jim, Cadaqués, mi piso nuevo y el atardecer, hicieron de ese momento: único. Me sentí cómo que no podía pedirle más a la vida. Dejamos rápidamente las maletas, nos duchamos y nos arreglamos para cenar. En el coche, antes de llegar, (previsores como somos los dos) miramos restaurantes para cenar. Nos enamoramos de uno que se llama Compartir. Hubiese sido ideal para esa noche, pero era uno de esos restaurantes que se pedía cita con dos meses de antelación. Creo que era de los cocineros de Ferrán Adrià. No lo pensé dos veces y pedí cita ya. Me dieron fecha para el último día de su calendario laboral ya que luego cierran y no vuelven a abrir hasta marzo. Entre las Navidades y el frío la telefonista me dijo que la experiencia no se disfrutaba igual. Así que el 3 de diciembre íbamos a cenar cuatro personas y de paso disfrutar de mi cumpleaños que era un par de días después. “Tú estás loca” me dijo Jim. “¿Pero con quién vas a ir?” “Contigo” le dije. “Hace un rato me has dicho que empezaba una nueva vida, que lo había conseguido, que estabas muy orgulloso de mí, ¿verdad? Pues así de alocada es la nueva Beth. Y ahora sigue buscando algo para cenar que me muero de hambre. ¿Cuál es el próximo de la lista?”



Al final acabamos en el Restaurante Lua. Un sitio muy curioso que hacía una fusión entre oriente y occidente. Todo conectado através del Mediterráneo. Había cosas griegas, turcas, italianas, catalanas, marroquíes, argelinas... La verdad que fue un descubrimiento muy bueno. Cenamos divinamente, nos ofrecieron un vino blanco, fresquito y muy adecuado a los platos que pedimos. Era increíble que terminando octubre, Cataluña gozara de una temperatura tan agradable. El camarero nos recomendó tomar un cóctel en un pequeño local llamado “El café de La Habana” Allí cada noche actuaba un cantautor diferente.  La música y el arte amateur era la seña de este preciado local. Mientras escuchábamos a un cincuentón de pelo ralo cantando en catalán las famosas Habaneras, Jim me explicó todo acerca de su nuevo amor. Se habían conocido en el metro. Ella se bajaba en la 8 Av 14 St y él en la 7 Avenue Station. La línea E, color azul, del metro de NY, les había unido. Un tren descarriló y los hicieron bajar a todos durante una hora. Él empezó a hablar con ella y acabaron desayunando en una cafetería cerca de la catorce con la calle siete. ¡Muy cerca de mi casa! Se metieron por esos callejones tan encantadores tipo la calle Perry o la calle Jane y allí nació el amor. Entre el sur de la calle Houston y el norte. O como se dice coloquialmente entre el SoHo y el NoHo Jim se volvió a enamorar. Llevaban un mes escaso saliendo y estaban genial. Él era un enamoradizo de manual. Cuando le conocí, aluciné. Se enamoraba perdidamente de las chicas y cuando la relación acababa (más tarde o más temprano) Jim sufría como un adolescente. Parecía que era la primera vez en su vida que se enamoraba cuando lo veías sufrir así. Todo lo hacía con tanto sentimiento: el amor y el desamor. Siempre me juraba que era la última vez que le consolaba, pero cuando se quiere tanto a alguien como yo quiero a Jim, las promesas no te sirven de nada. Te alegras por él cuando se encuentra a la chica de sus sueños y lloras con él cuando todo acaba. Después de tantas rupturas traumáticas y tantos dólares gastados en terapia, alucino cuando vuelve a encontrar el amor. Se mete de cabeza como un adolescente y ya no hay marcha atrás. La verdad que yo hace tiempo que no creo en un amor así. Tan puro, tan sincero, tan auténtico. Espero sinceramente que Lucy sea la definitiva. Por lo que me ha dicho Jim, es estupenda. Ayer, después de unos gintonics, me juró y me perjuró que en el próximo viaje vendría con ella. Me imagino cenando con ellos en Compartir. Charlando, riendo, disfrutando. Bueno con ellos y con un galán maravilloso que me haga perder la cabeza tanto como este bendito país lo está empezando a hacer...


Me acabé el café. Jim salía del baño después de ducharse y de pasarse media hora hablando con Lucy. -¡Qué bien huele!- -¿A qué hora tenemos el padel surf?- - En una hora. Por cierto me estaba acordando de el tío francés que quería llevarte a la cama- -¡Aix calla!- -Mujer perfecta, piernas perfectas y mente perfecta- dijimos los dos a la vez mientras nos reíamos. -El único que no era perfecto en la ecuación era él- dije yo a carcajada limpia. Empecé a reír tanto que hasta me salieron lágrimas. La verdad que estos días Jim y yo habíamos recuperado el tiempo perdido. Teníamos unos cuántos restaurantes más en nuestra agenda. En mi opinión, el mejor: Restaurante La sirena. Uno de paellas muy marinero que nada más entrar te transporta al siglo pasado. Hueles a mar, ves colgadas las redes y te las imaginas llenas de moluscos que de ahí, pasarán directamente a la olla. Las sillas son de madera con el asiento de rejilla. Las mesas redondas y con los manteles de cuadros típicos de las abuelas españolas. Un encanto de sitio. No es comida de fusión, ni decoración minimalista. Pero tiene un alma y un “caliu” que te deja sin habla. Los platos son estupendos y creo que comí una de las mejores paellas que he probado nunca. Viniendo de mí es mucho mérito. Mi abuela, una española con mucho carácter montó allá por el año setenta y dos el primer restaurante de paellas en Nueva York. Así que aunque sea yanqui, tengo el paladar muy acostumbrado a este plato tan “tipical spanish” El primer restaurante español (en general) lo fundó Luís Fernández allá por el cuarenta y uno. Pero el de mi abuela es el primero exclusivo en paellas y marisco. Lo recalco porque con esto siempre hemos tenido problemas legales. Ya sabéis como funciona mi país, estornudas fuera dl pañuelo y te cae una denuncia.



-¿Preparada para pasar nuestro último día en este magnífico pueblo?- -No- confesé. No me quería marchar. Habían sido unos días inolvidables. Había hecho un tiempo estupendo para bañarnos, salir a pasear, bailar, charlar y comer. Sobre todo comer, degustar y beber habían sido nuestras actividades fetiches. Creo que me llevaba en la maleta unos kilos de más. Sinceramente, he viajado por muchos paraísos del mundo y hacía mucho tiempo que no me enamoraba de un rinconcito así. ¿Por qué no era tan fácil enamorarse de hombres como enamorarse de algunos lugares?



-¿Un mail?- - Lo miro yo y si no es del trabajo te lo dejo leer. Como hemos hecho todos estos días. A ver… Sergio nosequé... Menú degustación especial para clientes V.I.P… Gana platos gratis y demuestra que eres el mejor comensal de Barcelona… Ok te inscribo y por supuesto yo también como tu acompañante. Concurso de comida. Lo mejor para empezar una noche en Barcelona- -¿Sergio?, ¿qué haces? Devuélveme el móvil. Dejame. Quitaaa. Suelta.- -Hecho. El miércoles a las diez tenemos un concurso o nosequé en Un’Altra Storia. Un momento… ¿Sergio? ¿Un’Altra Storia? Ese es el chef italiano que tanto te gusta. Y te estás poniendo roja. Dios te gusta de verdad. Te gusta tanto que dejarías que metiera su polla por aquí- -Jim, por favor no me toques la vagina que tengo cuarenta y dos años- -Sergio y Beth. Pues sueña bien. Vamos a ver si tiene web el restaurante y miro la foto- - No, no que tú eres muy criticón con las camisas, los colores que son para el día y para la noche, los pantalones estrechos o anchos...-


Mientras tanto a dos horas largas más al sur:


Oh! Beth me ha contestado. Se ha apuntado a la reserva del nuevo menú degustación. Sonreí. Abrí la página y vi los datos, un momento… Será zorra, se ha apuntado con un tío. Jim se llama ese desgraciado. ¿Qué nombre es ese? No, si sus padres se creerán muy modernos en ponerle un nombre guiri. ¡Ostia si es neoyorquino! Dios, es Beth. Quiero decir es el novio de Beth. Joder, joder, joder. Soy un puto desgraciado. No voy a follar ni en diez años. En el tinder no me hacen puto caso, en mi lugar de trabajo me enamoro de dos y escojo la que tiene puto novio. Un novio yanqui que seguro que está mazado y yo que tengo una barriga como mi abuelo. Habrá un día que no me pueda abrochar los zapatos de la asquerosa barriga que tendré. Mírame, si soy clavadito a él. Puta genética. Me voy al gimnasio para hacer pesas.

-Buenos días jefe- dijo Gina.

-Encargate tú. Voy al gimnasio-

Tengo dos días para ponerme mazado y reventar al tonto ese. Beth es para mí. Joder con lo que me ha costado decidirme. Bueno ¿a quién quiero mentir? todavía no estaba decidido. Les he enviado la invitación a las dos y dije: a la primera que me responda. Pero ahora me sabe mal elegir a Érica. Sería como un segundo plato. Bueno segundo tampoco, porque a todo esto, no he catado a ninguna de las dos. Bueno que digo dos. Llevo tres meses sin follar. Eso es lo que me está volviendo loco. Tres meses. Eso es una barbaridad.

-Gina. Necesito que me prepares una cita. A ver si todas van a tener citas y novios menos yo. Érica cada día con uno. Beth con su estupendo novio de Nueva York y yo a dos velas. Pues por sus huevos que este semana follo. Que soy Sergio Rinaldi, coño. Que soy el puto mejor chef de Barcelona en cocina siciliana y sin follar. Gina. ¿Tú te lo crees? Porque yo no. A mi me pinchas y no sangro. Vamos hombre, un partidazo como yo, con mi casa, mi negocio, que lo mismo te hago un cunilingus que una lasagna…-

-Sergio. ¡Paraaaaa! Relájate y siéntate. ¿Ok? Y ahora empieza por el principio. ¿Qué te pasa?-

 

Érica y su odio a las deportivas.

“Alex, Alex Alex… Es perfecto. Eligió el restaurante de Sergio. Sin yo decirle nada, ni comentarle ni una palabra de un italiano que me apasiona, ni nada de nada monada. Jajaja. Sé que estoy con el subidón de una cita buena, ¿qué digo? De una cita larga y perfecta. Te cuento: vino a buscarme en coche, menos mal, porque llevaba el vestido de Marina; ya sabes, ése verde oscuro tan apretadito. Imagínate que hubiese venido en moto… puff total que vino en un coche súper bonito. Era un rollo cuatro por cuatro y de color azul klein. Lo encontré súper elegante pero no del plan cuqui, sino del plan machote. Sí tía, reconozco que me puse cachonda solo subiéndome a ese vehículo. Creo que esos coches están diseñados precisamente para éso… Él, estaba impresionante. Camisa azul cielo, pantalón beige súper elegante y zapatos. ¡Casi lloro! ¿Sabes cuántas citas llevo sin ver unos bonitos zapatos? Te juro tía que por los menos... ¡unas diez! ¿Qué le pasa a la gente con las putas bambas? A veces me entran unas ganas de quemarlas todas y enseñar a los chicos a vestirse como caballeros. ¡Joder! Este tema me toca nena, ¿tú te crees que ahora hasta los grandes diseñadores están fabricando deportivas? Y no monas y elegantes, tipo convers de colores, que las miras y piensas: “aix mis niñas que bonitas son” No, no, no. Deportivas enormes con plataforma de esas que se pondría la novia de Daddy Yankee, ¡un auténtico horror!


Llegamos al restaurante y me acercó la silla mientras me sentaba. Como te digo un auténtico galán. Me tele transporté al principios de siglo XX, donde los hombres van con traje y sombrero, y las mujeres con vestido y zapatos. Sin duda, la moda perfecta para mí. PUTAS BAMBAS... Nuestra conversación fue amena y muy divertida, y lo mejor tía: ¡le encanta la comida!. Estuvimos hablando de vinos, de nuestra comida favorita, de los trabajos, de nuestras aficiones y nena es un auténtico Hombre con mayúsculas. Descubrí que Alex y yo tenemos mucho en común. Nos gustan los mismos detalles de la restauración y coincidimos en vinos que a ambos nos vuelven locos. No quería emocionarme pero mi imaginación ya iba cinco pasos por delante. Me veía viviendo con él, viajando a su lado, criticando a la gente que vestía mal y riéndonos de nuestros chistes y bromas. Creo que con él podríamos tener muchas frases y anécdotas lingüísticas que solo entendiéramos nosotros. Echo mucho de menos éso en una pareja. Y sabes que con mi ex, teníamos miles… (momento ñoño) dos segundos (momento ñoño acabado) Alex es guapo, apuesto, tiene conversación, tiene elegancia nata; ufff ¡estaba deseando descubrir como era mi caballero en la cama! Aunque nena, no las tenía todas conmigo de que alguien tan aparentemente perfecto, no fuera un fracaso sexual.


Tía, aquí hago un punto y a parte. Al despedirnos de Sergio, tuve “un momentito con él”. Me acerqué a darle dos besos y se me paró el mundo. Por un instante me envolvió una fragancia de Azahar. Ya sabes que tengo un efecto leona ante ese olor. Mi cuerpo y mi mente vuelan a un paraíso sexual donde todo es pasión, excitación y placer. Puff nena, por un segundo pensé en Sergio de manera muy sexual. Supongo que Marina ya te ha explicado que me lo encontré en el Quimet. Son sensaciones raras, te confieso que a veces me sorprendo pensando en él. Pero supongo que es porque tenemos mucho en común y porque le admiro como profesional de la cocina. Mi momentito no duró más que unos segundos. No podía dejar de lado a mi galán. Me recuperé y el pobre Alex habló de su perfume. El cuál no es exactamente de mi agrado. Es demasiado fuerte para mí. No digo que huela mal, simplemente creo que aquella noche se echó en exceso. Pero a parte de ese detalle es un perfecto caballero, y encima original.


Salimos de Un’altra storia y Alex me propuso caminar un poco. Yo llevaba unos tacones pero eran bastante cómodos así que le seguí con mucho ánimo. No tenía ni idea de hacia dónde nos dirigíamos, pero fue un paseo muy agradable y bastante revelador. No sé si a causa del vino, del chupito que nos había dado Sergio, o del feeling que había entre nosotros, pero se volvió un paseo muy sexy. Empezamos a hablar de las redes sociales, de nuestras parejas anteriores y hasta de nuestras experiencias sexuales. Modo cotilla on: (Se desvirgó a los dieciocho con su novia del instituto, estando juntos hasta los veinte. Ha tenido tres novias formales y todas han vivido con él. No le da miedo el compromiso, pero cuando la gente se acomoda en una relación y se acostumbra a la rutina, a él le entra mal rollo. Piensa que hay que cuidar la relación y sentirse tan emocionado como el primer día) Realmente es mi hombre, sabes que yo opino exactamente lo mismol. Mi emoción subía a la vez que mis pensamientos. En mi cabeza ya estábamos teniendo hijos… Llegamos a nuestro destino que era la famosa heladería DelaCrem en Enric Granados, como sabes una calle muy románica para pasear. Pedimos un par de helados descubriendo que nuestro sabor favorito era el nocciola. Otra sorpresa que me dejaba con la boca abierta. La gente suele tener mucha manía a los helados de frutos secos, tú misma los odias, dices que es lo más asqueroso del mundo; menos mal, amiga mía, que no tengo que salir contigo… Mientras desandábamos el camino para llegar al coche yo lo miraba de reojillo y me encantaba lo que veía. Tenía muchas ganas de descubrir lo que había debajo de esa camisa tan divina.


Llegamos al cuatro por cuatro y yo no podía dejar escapar la ocasión de besarle. Mi pasión salía de mi cuerpo y mis labios actuaron sin mi permiso. Me acerqué a él y sin decir palabra le besé. Fue un momento muy dulce. Le rocé los labios un segundo. Él me cogió de la cintura, me atrajo hacia sí y me dio un beso húmedo, salvaje, largo y perfecto. Yo le cogí del cuello mientras él empezaba a darme besos detrás de la oreja. Su mano bajo hacia mi trasero y él me dijo con voz ronca: vamos a mi casa, allí tengo una primera edición de un libro que te encantará. Se llama “Soledades…” “…Galerías. Y otros poemas. Antonio Machado” Acabé yo la frase y me tiré a sus brazos. No puedo recordar cuanto tiempo estuvimos besándonos apoyados en aquel coche. Parecía que fuésemos a llegar a casa y a comernos enteros. No fue así. Yo, Érica Aguilar-Priego de Torres (sabes que tengo unos apellidos para ser mínimo condesa) reconozco que me moría de ganas de follarme salvajemente a Alex. Pero, no quería que fuera una cita más, no quería que todo se acabase rápido y quedarme con la incertidumbre de qué pasará mañana. El pensar ¿me llamará? ¿No me llamará? Lo siento tía, pero era un chico muy especial y nos merecíamos una cita extraordinaria. Así que reculé. Por primera vez en mi vida mi razón ganó a mis deseos y cambié de opinión. Conseguí sacar la lengua de su boca y le dije: “Sé que quizás me arrepienta toda la vida de esto, pero he cambiado de opinión. Te quiero llevar a un sitio muy especial de Barcelona. Allí voy a pensar, a pasear, a olvidarme de todo… Sé que sueno un poco ñoña y entendería que me dejases en casa y que no me volvieses a llamar, pero me apetece mucho enseñártelo” A todo esto él me contestó: “Érica, entra en el coche y pon la dirección de ese sitio tan emocionante para ti. Espero que valga la pena” acabó la frase señalándose el paquete y sonriéndome. Te lo juro tía, su pene estaba gordo y grande. Suspiré, me metí en el coche y me lo llevé a la Font D’En Fargues.


Sabes que adoro ese barrio. Tiene tanta historia. Alex, siendo de Barcelona, no lo conocía. Le expliqué las fiestas y eventos que ocurrían allí a principios de siglo XX. Y empecé a delirar con la burguesía de esa época. Lo pasamos en grande charlando, riendo y hasta debatiendo de política y de historia. Monarquía ¿pro o en contra? Tuvimos un gran charla sobre el Comunismo ruso y las guerras mundiales. Opiniones varias sobre las guerras civiles de algunos países y sobre el Capitalismo; sabes que es un tema que me fascina. Tuvimos noche para casi arreglar el mundo. De hecho inventamos un nuevo sistema de gobierno para intentar equilibrar la pobreza de este planeta. Eso es un tema que te explico otro día… (Reconozco que tiene bastantes flecos) Estuvimos paseando por el barrio y acabamos en el paseo Maragall. Cuando era pequeña sabes que yo iba al colegio cerca de allí y había una casa abandonada que nos daba un miedo brutal. También le enseñé ese rincón de Barcelona. De repente empezó a escalar la valla y la saltó. Me quedé bastante asombrada. Me abrió la puerta de la verja y me dio la mano para entrar en el jardín. En mis años de adolescencia, nunca se me hubiese ocurrido entrar allí, reconozco que me daba mucho miedo y ahora, años después, debo decirte que tenía un poco de cosilla… Alex me empezó a hablar como un caballero medieval, y yo le seguí el juego. Había un columpio en el jardín bastante oxidado y yo corrí a sentarme y a recordar mis años de niña pequeña. Había pasado de política a niña de trece años en cuestión de media hora. Entonces él me paró. Me miró con esa mirada que ponen los chicos cuando están excitados, y volví a ser la Érica pasional de hacía unas horas. Nos besamos y me cogió en brazos. Me tiró al suelo y me penetró allí mismo. No recuerdo cuando se había puesto el condón, pero no me importaba. En lo único que pensaba era en el placer que me producía Alex. Supongo que mi cuerpo no estaba muy acostumbrado a esperar y mi orgasmo explotó enseguida. Él sonrió y me abrazó. Empezó a moverse encima mío jugando con mi vagina de forma muy excitante. Enseguida se corrió él también. Después del primero vinieron varios orgasmos más. Me sentía muy bien con aquel hombre. Nos quedamos abrazados y dormidos durante una hora. Me desperté y pensé: “aquella casa nunca más me dará miedo”


Al salir de allí le propuse ir a desayunar al Quejio. Un típico del barrio donde los bocatas de chapata tienen un sabor muy especial. Cena, helado de nocciola, paseo, charla histórico-política, sexo, bacon/queso… Aquella cita se estaba convirtiendo en una auténtica película romántica “


-¡Nenaaaa, Éricaaaa!-


“Guapi lo siento mucho pero te tengo que dejar que se ha despertado. Como en las buenas películas hay un paso para el intermedio. No cambies de canal. Te cuento pronto el resto. Besitos.”


-Coño un audio de Érica de 12.45 minutos. Pero que raro. Es de hace media hora. Estamos a lunes y su cita fue el viernes… ¿Qué habrá pasado?-

-Audio de Marina de 16 minutos. Vaya ya tengo faena a la hora de comer… -

 

jueves, 16 de julio de 2020

Sergio y sus pensamientos.

Me levanté con una extraña sensación. Estaba ansioso, feliz, inquieto, con unos nervios en el estómago que no me hacían sentir malestar. Al contrario, era como si me hubiese tomado la pastilla de la felicidad. Me sentía como si estuviese drogado. Cómo si a mi mente no la controlase yo, y fuera un coche que va solo por la carretera haciendo una ruta alternativa en mi vida. Así llegué al restaurante. Hoy era viernes y estábamos al completo. Había bastantes parejas que me habían pedido una mesa íntima. Una familia de seis personas y un grupo de tres amigos celebrando un cumpleaños. 40 cumplía Gerard, el chico que me había encargado la mesa. Me había pedido un pastel de mouse de chocolate y una vela de esas en forma de interrogante. “Cuarenta no son nada” pensé. Yo estaba acercándome peligrosamente hacia ese número y no me daba miedo. Tenía una vida bastante encauzada y podía afirmar que era feliz. De repente vi su cara. No era la chica más guapa del planeta, pero tenía una sonrisa perfecta. Dientes alineados, labios finos, cara ancha y ojos muy vivos. Daba la sensación que quería saber y aprender todo lo que pudiera en esta vida. Me la imaginé tumbada en la cama con el móvil viendo las noticias; saltando de un artículo a otro por recomendación de Google gracias al Big Data. Leyendo de ciencia, religión, historia, informándose sobre las últimas noticias de la Nasa y pensando “¿cómo he llegado yo al artículo de la celebración los veinticinco años del telescopio Hubble, si hace media hora estaba leyendo los diez mejores quesos del mundo?” Me apuesto una cena a que Érica es así. “¿Érica, que coño hago pensando en ella?” Son las diez de la mañana y ya había tenido tres mini sueños con ella. No le di importancia; ayer estuvimos hablando de temas que casi nunca puedo hablar con mis amigos. Tenemos muchas cosas en común. Su risa era encantadora. Es súper alegre, se ríe por todo y debo reconocer que tiene un punto muy sexy. Me encantó cuando se tocaba el pelo. Iba con unos vaqueros y una sudadera un poco vieja pero me pareció extremadamente atractiva. Le tendré que preguntar a Pol más detalles sobre ella. ¿Cómo será su cuerpo? ¿Es fogosa en la cama? ¿Gritona? ¿Dulce?

-Seguro que estás pensando en Beth. ¡Qué! ¿Pol te dio alguna idea ayer sobre cómo sorprenderla el miércoles?- Paola me despertó de mi lapsus. -Sí, ahora te cuento. Por cierto hoy tenemos un cumple. Hay que hacer mouse de chocolate.- -Perfecto jefe. Anda toma un café que veo que lo necesitas. Hoy tenemos que pagar al de los vinos y al carnicero. Pero dile que la próxima vez no nos intente colar una ternera de segunda, es un cara dura...-

Dejé de escucharla. ¿Por qué no había pensado en Beth desde ayer? ¿Qué me pasaba con Érica? ¿Era una chica más adecuada para mí? ¿Me gustan las dos? Por un momento la imaginación se me fue a una cama; una cama enorme de sábanas blancas y allí estaban las dos chicas con sus cuerpos desnudos mirándome y sonriendo. Eran un combo perfecto. Beth era guapa, elegante, misteriosa, sabe como conquistar a un hombre y tiene un sex apple innato. Érica es muy mona, tiene una sonrisa radiante, es dulce, alegre, algo despistada, torpe y tímida; pero eso te hace achucharla y desearla muchísimo. A las dos les encanta comer, degustar, descubrir y experimentar. Mi polla empezó a levantarse y yo seguí disfrutando de mi ensoñación. Paola me metió un grito ya que me pilló en el punto álgido de mi fantasía.

-Joder Sergio- Dijo gritando, mirándome el miembro y tapándose los ojos con el paño de cocina. -Lo siento.- pronuncié yo con cara de niño bueno. -Mira veo que hoy estás más raro de lo normal, y está claro que necesitas… ¡sexo!- comentó señalando mis partes. -Vete a casa. Desayunas, te masturbas, quedas con una folla amiga, contratas los servicios de una prostituta… Haz lo que quieras, pero en un par de horas te quiero centrado en tu trabajo. Tengo ideas que comentarte y te necesito al cien por cien. ¿Ok?- -Ok.- Afirmé. Paola tenía razón. Desde que conocí a Beth y luego a Érica mis lapsus eran más largos, estaba distraído, no me centraba en la cocina y solo pensaba en compartir mi vida con una mujer. Supongo que es lo que me faltaba para que mi existencia fuera completa. Tenía muchas ganas de enamorarme, de quizás formar una familia, de compartir mis platos, mis aficiones, mis sueños con alguien que los comprendiera de verdad. Mis amigos no eran mucho de buena comida. Pol era el peor, él come porque si no se muere. Miguel, Oriol y Fede son distintos. Intentan aprender lo que les enseño de los diferentes gustos, o de qué vino encaja mejor con cada plato; pero ni mucho menos tienen el nivel de Érica o Beth. Supongo que por eso me siento tan atraído por ellas. Es la guinda que mi gente no me puede dar. La conversación que con mi círculo no puedo tener y eso es un punto muy a favor de ellas. La cocina es mi vida y ellas lo entenderían. ¿Pero por quién decidirme? De momento por ninguna. Llegué a casa, me tumbé en mi sofá, respiré, me relajé y me puse a soñar.

Me metí en esa cama enorme con Érica y Beth. Me lamían todo el cuerpo. Se besaban entre ellas, se ponían aceite, se frotaban los pechos la una con la otra mirándome y sonriendo. Yo las abrazaba y me ponía a recorrer el cuerpo de Beth mientra Érica me besaba. Cuando llegaba al sexo de ella, Érica me cogía mi polla y me la introducía en Beth. Guau. ¡Qué sensación! Empezaba a penetrar a una y al rato a la otra. Eran sensaciones distintas pero no sabría cuál me gustaba más. Beth dominaba más y Érica era más dulce. Pero las dos rebosaban de pasión. Estaban súper compenetradas y cambiaban de posición y de ritmo justo cuando yo lo necesitaba. Al final apreté mi polla y salió disparado el semen que impactó contra el cojín del sofá. Joder, mierda. ¡Qué asco! Lo limpié, me duché, comí algo y llegué al restaurante totalmente renovado.

Le compré una magdalena de piñones a Paola y le di un beso en la mejilla. Ella y Gina eran mi mano derecha, sin ellas no podía haber construido esto. Paola habló de crear un blog sobre el restaurante. Sincronizarlo a la página que ya teníamos de Instagram y Facebook y ampliar las redes sociales creando una página de Twitter. Ella, que había estudiado publicidad y relaciones públicas, me presentó un proyecto muy desarrollado. -Podría ser un gran avance para el restaurante. Yo misma me podría encargas de las redes sociales. Colgar cosas más a menudo. Actualizar el blog cada semana. Sacar buenas fotos, y contactar con periodistas, críticos y revistas culinarias.- - ¿Cuánto me va a costar esto?- pregunté como un padre hacia su hija. -El proyecto me gusta, y sabemos que hoy en día todo funciona a través de las redes- - Sergio, yo he nacido para esto. Sabes que creo en el restaurante y creo en ti. Eres un gran chef y hay que hacer algo para que Barcelona se entere que este sin duda es el mejor restaurante de la ciudad. Solo necesito un ordenador nuevo, una cámara un poco decente y unas horas menos de mi trabajo actual para poderme dedicar al blog- -¿Solo eso? Acepto encantado. Mi abuela decía que hay que confiar en las nuevas generaciones. El lunes te vas a comprar lo que necesites y empezamos a hacer “Un’Altra storia 5.0-

La mañana se nos pasó volando. El turno de comidas fue sencillo. Mientras yo estaba en casa disfrutando de mi trío imaginario, Paola había preparado algún primero del menú del mediodía. Era mi chica para todo. Tenía veinticinco años y estaba dispuesta a comerse el mundo. Era buena cocinera y me ayudaba con los menús, las compras y los proveedores. Gina era mejor camarera que ella. Paola no se fijaba mucho en las personas, ni en qué mesa le faltaba el postre o los segundos; pero era buena administrativa y esperaba que una excelente publicista. La carrera y el máster al menos demostraban que conocía la teoría. Recuerdo perfectamente el día que se presentó para la entrevista. Lo primero que me dijo era que cocinaba bastante bien y que le encantaba comer. Quería probar trabajando un tiempo en un restaurante, ya que su sector estaba un poco jodido y necesitaba dinero para independizarse. En la primera semana se había hecho con las facturas, los proveedores y un poco con los fogones. Así que era mi niña mimada. Confiaba en ella cien por cien y creo que la idea de ampliar las redes sociales puede ser un gran acierto. De si primer día ya habían pasado dos años. Se independizó el año pasado y ahora que no vive con su madre está más tranquila y más feliz. Es curioso como cada familia es un mundo. Si nos ponemos a pensar, no hay ninguna familia ideal. Las pelis de los sesenta que creaban esa imagen tan “de los Brady”, habían hecho mucho daño. No he conocido a nadie que no se queje de algo en su propia familia.

Miré el reloj, eran las nueve y veinte de la noche. Empezaba el turno de cenas. Gina no venía hoy. Estábamos Paola y yo. Espero que esté atenta a todo y no tenga ningún despiste en servir los platos. Noté un brazo que se ponía en medio de mi visión.
-¡Sergio!- dijo una voz familiar. - ¿Érica? ¿Qué haces aquí?- -Si me lo permites, cenar- dijo mientras se reía. -Te presento a Alex. Él ha escogido el restaurante, mira, casualidades de la vida. Últimamente estoy teniendo muchas...- -Bienvenidos, pasar, pasar. Paola por favor acompaña a Alex y Érica a la mesa siete. Es la más íntima- dije guiñándole el ojo a Alex.

Él le apartó la silla y le dio la mano para ayudarla a sentarse. Qué gilipollas, ¿estamos en el siglo XVI o qué? Joder, ella estaba guapísima. Lucía un vestido verde oscuro de manga larga y ajustado a su cintura. No paraba de mirale y sonreír. Dios, hasta le estaba tocando la mano. A ver, ¿qué coño estoy haciendo? Es una chica normal, Beth es extraordinaria, Beth es mi chica, ella es la que tengo que conquistar y enamorar. No esta guarra de Érica. Cada día viene con uno diferente, ¿que es una gigoló? ¿Una femme fatal? ¿Una prostituta?. No, alguien tan dulce no puede ser nada de esto. Supongo que busca algo que no encuentra. Estabilidad. Amor. Pasión. Comprensión. Joder lo mismo que yo. Seguro que sueña con tener hijos, con formar algo serio, con su príncipe azul, Y mientras lo encuentra y no, pues disfruta. ¿Quién la puede culpar? Con lo sexy que está esta noche, podría pasar por una modelo de esas de Victoria Secret. Cálmate. Sergio lo que tienes que hacer es cocinar, y hacer tu trabajo. No pienses más en ella. Beth, centrate en Beth. El plan de Pol es muy original y lo voy a poner en práctica. Se lo voy a explicar a Paola.

-Es genial. Pol es bueno haciendo sorpresas. Dile que para mi próximo cumple quiero un plan tan bueno como el de Beth. Bueno Sergio, ahora que están todos servidos y disfrutando de tu extraordinaria cocina. ¿Me puedes explicar quién es Érica?- - Ejem… Te ha pasado alguna vez que te has pillado por dos chicos y no sabes cuál elegir?- -Sí, alguna vez.- -Y ¿qué haces?- Pues mira, el principio es lo más complicado. Tienes que salir con cada uno un par o tres de veces. En las citas no seas racional, tienes que mirar en tu interior y analizar lo que sientes. Porque en cualquier momento llega “el gesto”- -¿El gesto?- -”El gesto” es una expresión corporal que hace alguna de las dos y que marca la diferencia. Me explico: una mirada, una cogida de manos, una sonrisa, un susurro… algo que a ti se te mete directamente en el corazón, y que éso hace que sepas cuál es tu elección correcta. No pongas esa cara de asustado. Siempre, siempre pasa. A veces es más pronto o más tarde, pero siempre hay algo que destacará por encima la una de la otra y ahí sabrás qué hacer.- Sonreí a Paola. Podría servir…-Así que las dos candidatas son Érica Y Beth, ¿no?- Asentí. -Luego no te escapas y me lo cuentas todo...- Volví a asentir.

“El gesto” eso en hizo pensar en la cocina. Se me estaba formando una idea en la cabeza que podría tener su gracia. Imaginaos dos platos de pasta iguales. Hechos con la misma salsa, con los mismos ingredientes, con la misma harina, pero cuando pruebas uno y a continuación otro, “notas el gesto” un pequeño toque de pimienta, guindilla, limón. Un ingrediente secreto camuflado en uno de los platos. Lo podía hacer con las parejas. Que se pidieran el mismo menú y quién adivinara en qué plato está “el gesto” pues tuviera el postre gratis, o el vino, o algo gratis. Alguna sorpresa que a mí me salga a cuenta económicamente, y para los clientes sea un atractivo más de mi cocina. El lunes se lo explicaré a las chicas. La gracia es que sea secreto. Muchas mujeres prueban los platos de sus parejas aunque sea lo mismo. Seguro que la primera que se da cuenta del gesto es una mujer. Vendrá a la cocina a decir “porqué este carbonara sabe diferente. El de mi marido está más rico...” me reí. Acabaré de pensar la idea estos días. Si lo hago sorpresa, sin decir nada, puede que piensen que hay algún ingrediente en mal estado. Sí, definitivamente se tiene que explicar. Me giré hacia Érica. Me encantaba como disfrutaba del vino. Cerraba los ojos, se pasaba la lengua por los labios y charlaba con su acompañante súper emocionada. Yo mismo les llevé los postres a la mesa y les pregunté como habían cenado.

-Los spaguettis con chipirones estaban impresionantes- dijo Alex. Al menos parecía que le gustaba la comida. No iba a ser un fracaso de noche para Érica como había sido su cita con Pol.
-Sergio, te lo he dicho en otras ocasiones, pero eres un chef increíble. Gracias por todo. La lasagna de carne estaba cojonuda.-
-Gracias chicos. Con clientes así da gusto cocinar. Ahora os traigo los cafés y un licorcito. Por cierto, estos comentarios tan agradables tienen su recompensa. A parte de un subidón para mi ego, quedáis invitados a los postres, cafés y vino- Lo dije bajito, ya que mi restaurante estaba en un local no muy grande y en cuanto se enteran de que has invitado a algún cliente, todos quieren lo mismo. La novatada de las primeras semana fue esa. Invitar a amigos que venían y acabar todo el local sin pagar postre ni café. Cuando cerré el primer mes, me dije que tenía que bajar unos decibelios mi tono de voz, o en seis meses estaría en la ruina. Eché la vista atrás y descubrí todo lo que había aprendido en estos años.
-Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz- -Viejuno- -Ya llegas a la edad buena-
Los fiesteros interrumpieron mis pensamientos. Salí con unos cuántos para todos y es que los cuarenta lo merecían. Eso y que solo quedaban en el local ellos y la mesa de Érica… Como decía antes estos años me han dado un bagaje extraordinario.

-Sergio muchas gracias por todo, nos vamos- dijo Érica mientras me daba dos besos. Hizo un gesto un poco raro mientras se tocaba la nariz. Se acercó a mi cuello y me olisqueó.
-¿Hueles a azahar?- -Sí- dije yo -Mi tía me regaló Givenchy estas navidades. ¿Pasa algo?- -Nada, nada. Huele súper fresca y muy bien.- -Yo uso Paco Rabanne- dijo Alex sintiéndose un poco fuera de lugar. -Sí, ya la he reconocido- dijo Érica mientras se giraba y me hacía un gesto de desagrado.
-Buenas noches chicos, divertiros- dijo Paola mientras les cerraba la puerta.

-Jefe, recogemos rápido que te tengo que dar una clase acelerada sobre los gestos no verbales de una mujer-

Y así terminé la noche. Tomando apuntes sobre las chicas, en una clase particular que me estaba dando mi empleada, a la cuál le sacaba más de diez años. No sé que pasará con Érica, con Beth y conmigo. ¿Mi corazón a quién elegirá? ¿Podré hacer la pantomima de salir con las dos a la vez sin que se enteren? ¿Se acabarán enterando y me quedaré sin ninguna? ¿Es mejor elegir una e ir a por ella? ¿Qué tiene que ver el azahar con todo? ¿Porqué estoy haciéndome preguntas a las cuatro de la mañana sin dormir? ¿Es esto volverse loco de amor? ¿Se puede considerar amor si ni siquiera ha habido contacto físico con ninguna? Cerré los ojos y soñé con una. ¿Mi mente, que va a su bola, ya había elegido? El sueño resultó muy revelador.

viernes, 10 de julio de 2020

Érica al desnudo.

A veces la vida te llena de casualidades, y últimamente estaba teniendo muchas. Me encontraba a Pol, Sergio y Beth por todos los lados. ¿El mundo se había vuelto loco o simplemente me estaba haciendo una broma cósmica? Llegué a casa pensando en ello. Marina me había acercado en su nuevo coche y habíamos llegado rapidísimo. Después de dejarme tres vestidos y dos pares de zapatos, agradecí el detalle. Con tantas bolsas por el metro, alguna me hubiese dejado seguro...

Si yo fuera lesbiana, ella sería mi novia ideal. Me había invitado al tapeo y a las copas, era sexualmente una máquina, me llevaba en coche hasta casa y encima había elegido la próxima cita Tinder, por mí. Un morenazo guapísimo, que no sé porqué, había pasado por mi pantalla sin darle un super like. Era arquitecto, ojos azules, cuerpo atlético, coche, moto, barco y esperaba que un gusto esplendido para la comida. De momento ya tenía plan para mañana. Deseaba que Marina estuviera más acertada que yo, en lo que a mi vida sentimental se refería.

-Bueno sobre el papel…- le había dicho yo un poco reticente. -Bahh! No digas esas chorradas, ¿en serio crees en éso? “Bueno sobre el papel, malo en la realidad”- dijo ella mirándome con sus profundos ojos verdes. -Ahora me dirás que “manos grandes, polla gigante” Pues te aseguro que no es...- -Shhh.- le corté. -Mierda, ahí entran Pol y Sergio. Pol, el de ayer- dije casi susurrando.-¿Qué coño está haciendo aquí? No habrán bares en Barcelona…- -Joder es mucho más guapo que en la foto. Ostia, su amigo el cocinero está muy bien, y eso no me lo habías dicho…- Se quedó pensativa unos momentos -Sé perfectamente en lo que estas pensando, guarra- le dije con una sonrisa mientras me tapaba un poco la cara. No quería que me vieran y menos que dijeran eso de “¿compartimos la mesa?” Menos mal que este local siempre está a tope y es fácil pasar desapercibida. ¡Nooo!. Se han sentado al lado del lavabo. Y me estoy meando… Creo que puedo aguantar… No beberé más y solucionado. Pero el vino está tan bueno. ¿Y si me pido agua? Seré idiota, eso también me hace mear… -¿Crees que han hecho algún trío juntos?- Mi amiga, la que si no tiene tres orgasmos al día, no es persona, me despertó de mi lapsus. -Tía, ¿todavía estás pensando en eso?- -Perdona por tener una vida sexual envidiable- Nos miramos y nos reímos.

Y es que así era ella, sencillamente divina. Seguimos hablando con Alex un rato más. Las dos nos reíamos de sus bromas, de sus ironías y de su salidas de tono, siempre moderadas y con un punto picante. Marina decidió sin lugar a dudas que Alex y yo teníamos que quedar pronto. Según ella no podíamos perder el tempo, “Tinder es como un mar lleno de tiburones (en este caso tiburonas) a la caza de un hombre como Alex” había dicho desprendiendo sabiduría con la mirada. Sin más dilación concertamos la cita para el día siguiente a las 21.30. Me encantaba jugar a Tinder con ella. Era bromista, inteligente, captaba rápido mi gusto y tenía un poder increíble para detectar a los gilipollas. Aunque desgraciadamente, ese poder no le servía para sí misma… Marina, que era una adicta a los detalles, insistió en ir a su casa y dejarme un vestido para la cena de Alex. Debería estar impresionante. Mientras ella pagaba la cuenta, mi vagina dijo basta, así que me levanté y me dirigí al aseo. De camino me preparé un “Hola” con la mejor entonación de sorpresa que pude fingir después de tres copas de tinto. Pol y Sergio me saludaron alegremente, pero por mucho que lo disimulara, pude ver la misma incomodidad en Pol que yo había tenido un rato antes. Les dejé claro que ya me iba para que él pudiera respirar con tranquilidad. Sergio me dijo que tenía platos nuevos en la carta y que me pasara cuando quisiera. Hablamos durante bastante rato de de su talento, creatividad y su saber hacer en la cocina. Empezamos a criticar los restaurantes más conocidos de la ciudad, los platos típicos, los vinos. Y descubrimos que los dos adorábamos la tortilla con cebolla y odiábamos el té. ”¡Café forever!” Dijimos a la vez. Nos miramos, sonreímos y sentí un cosquilleo en el estómago que me hizo irme tan rápido que casi tiro una silla por el camino.

Mientras me dirigía a la salida pensé en lo que acababa de pasar. ¿Me había equivocado de amigo?¿Después de haberme acostado con Pol tendría alguna posibilidad con Sergio? ¿Es cierto eso de que los amigos se respetan tanto, que no se acuestan con alguien que ya se ha tirado su amigo? ¿O éso pasa solo con las novias formales y con los rollos sí que se puede? Borré de mi mente a Sergio. Había puesto mi vida sentimental en manos de Marina así que Alex era mi opción adecuada.

Alex y Érica. Sonaba bien. Me espachurré en el sofá y me puse a mirar su perfil. Arquitecto. Con coche, moto y ¡Barco!. Respiré, cerré los ojos y me puse a soñar. Me imagino navegando hasta Sardenya con él, a la luz del sol. Follando en proa, o en popa. Bañándonos desnudos en aguas del Mediterráneo. Podía oler la sal en su piel. Sería una mezcla de sal y perfume de azahar. Me encantaba ese olor. Mi chico ideal tendría que oler a azahar. Pararíamos en medio de alta mar para mirar las estrellas. Él me cogería por detrás y me pondría su jersey en los hombros. La brisa marina siempre es muy húmeda. Me empezaría a besar en el cuello, me diría cosas bonitas sobre mi persona y me abrazaría. Muy lentamente me haría girar hacia él y me daría un largo y húmedo beso en los labios. En ese momento la pasión se encendería y el frío de la brisa desaparecería. Nos arrancaríamos la ropa y se tumbaría encima mío sintiendo el peso de su cuerpo en mi piel. Me excitaría muchísimo y enseguida le diría que me penetrase. Guau. Que sensación. Él se movería lento al principio. Jugaría con mi sexo y me haría impacientarme por las embestidas. Me miraría con sus profundos ojos azules y me sonreiría. Mi impaciencia me haría ponerme encima y coger las riendas del movimiento. Haría que mis caderas danzaran al ritmo de nuestros cuerpos y así conseguir un orgasmo brutal. Una vez acabado, nos tumbaríamos en cubierta y miraríamos unos segundos al firmamento. Las estrellas nos harían recuperar fuerzas y esta vez él, marcaría el ritmo; siempre mirándome a los ojos, cogiéndome las manos y gritando a la luz de la luna cuando llegase al segundo orgasmo. Yo sonreiría y a continuación me correría, notando su miembro todavía dentro mío y sintiéndome la mujer más sexy del planeta. Abrí los ojos y noté mis dedos húmedos dentro de mi vagina. Vaya orgasmo más bueno. Me levanté y fui directa a cambiarme. Me acosté con una sensación de paz que hace mucho que no tenía. ¿Marina era tan buena que me había encontrado al amor verdadero? ¿O eran las ganas que tenía de que algo en mi vida saliera bien? Sea lo que sea aquella noche no me costó nada conciliar el sueño. Al rato un wassap me despertó dejándome totalmente helada...


Aparqué el coche y pensé en mi conversación con Érica. Es tan inocente, que a veces me da pena. La achucharía durante un mes y le protegería de la absoluta verdad de que el amor no existe. Ella tiene treinta y cinco años y parece una nena de trece. Cree en Disney, en que algún día vendrá el príncipe azul, en que se casará antes de los cuarenta y en que la monogamia dominará su vida y su matrimonio. Pobrecita. ¿Cuando abrirá los ojos a la cruda realidad? No la juzgo, todas las niñas de este mundo hemos empezado así, pero yo dije basta a los veinte años. Creí en mí misma, vi que yo sola podía dominar el mundo y no necesito un príncipe, ni un rey a mi lado. En eso pensaba cuando me sonó el móvil… ¡Un match! ¡Oh Dios! ¿Es Pol? Lógico, está por la zona, es guapo y con ganas de sexo, así que tira de Tinder. “Hola! Son las 12.30. ¿Estás aburrido? ¿No puedes dormir?¿Estás cachondo?” “Vaya me impresionan las chicas sinceras y que saben lo que se hacen, acabo de dejar a mi amigo en casa y sí, podría decir que siento un poco de las tres cosas” ”¿Conoces el Sol de Nit?¿En media hora allí?” “ Perfecto. Por cierto no hace falta que te pongas bragas” “Tranquilo nunca las llevo”

Vaya, nunca pensé que fuera tan fácil. ¿Érica se enfadará? No creo. Entre nosotras no hay ese pacto tan estúpido que tienen algunos tíos. De hecho le voy a enviar un pantallazo y un audio. Seguro que se parte de risa.

-¿Tía, en serio has quedado con él? Estaba frita, me he masturbado pensando en Alex y he tenido un orgasmo increíble-
-Bien hecho nena. Sí tía, muy fuerte. Ya sabes que Pol es más parecido a mí que a ti. Me ha hecho match y mira, hemos quedado ¿Te enfadas?-
-Que va guapi. Disfrútalo. Ya te dije en el mail de esta mañana que yo no quiero saber mucho de él...-
-Ok. Me quedo tranquila entonces. Bueno ¿alguna recomendación o consejo?-
-En el cunilingus es tan bueno como mi ex. Incluso diría que mejor. Ah y tiene una manía muy divertida… No sé si contártela...-
-No seas así, dímelo-
-Ok. Es… siéntate porque te vas a partir… le gusta que a su miembro le llames “comandante”. Del palo “voy a meterme al comandante” o “creo que al comandante hay que lamerlo muy bien”-
-¿En serio?- Se oían las risas de Marina hasta la calle de abajo. -Joder que risa. Y voy sin bragas así que para… que me meo.-
-A mí, al principio me entró una risa que tuve que poner la escusa de ir al servicio, pero me sentaba en la taza del water y me descojonaba. “Mi comandante” ¿Tendrá problemas de autoestima este pavo?-
-Bueno te dejo tía, que estoy viendo que llega “mi comandante”-
-Ok. Recuerda el cunilingus brutal. Disfruta. Y mañana quiero detalles. Ciao-

Me encantaba Marina, tenía una personalidad muy distinta a mí. Le movía el sexo, la pasión y la diversión. Yo la admiraba por eso. Me encantaba que se acostase con chicos que yo también me había acostado. Así podíamos contarnos cosas y decir aquello de: “¿a ti te hizo esto, o lo otro?” O como con Pol y lo del comandante. No sé porque no se lo conté en el mail. Supongo que Barcelona es muy pequeña y tenía la esperanza de que lo descubriera algún día por si misma… Es que no es la primera vez que Marina y yo compartimos gustos y chicos en la cama. Cuando para mí son rollos sin importancia, no me molesta que coincidamos; cuando ha sido algo más serio, reconozco que un poco sí que me importa. Más que nada porque ella los va a usar y tirar, y eso me duele. Marina a los veinte sufrió un montón por amor. Carlos, su novio desde el instituto, le puso varias veces los cuernos. Éso, le destrozó. A los tres meses salió de su habitación totalmente renovada. Empezó con la venganza más cruel que puede sufrir un tío. Hizo correr bulos por la universidad. “Que si era un picha floja y tenía problemas de erección”, “que si creía fervientemente que era homosexual...” “Que si su polla se podía considerar un micropene” Vamos que Carlos se convirtió gracias a ella, en un marginado durante todos los años de la universidad. Eso le dio un poder, un orgullo y le hizo sentirse tan bien, que nunca más se quiso enamorar. Lleva quince años cerrándose en banda ante este agradable sentimiento. Cada día deseo que encuentre a alguien que le saque de esta lucha que tiene contra el amor y se decida por fin a vivirlo y a disfrutarlo.
¿Podría “el comandante” ser esa persona?

viernes, 3 de julio de 2020

B-Jim y J-Beth


Asunto: Mi noche de miércoles en Barcelona.

Buenos días amigo mío,
Aprovecho un hueco que tengo en el trabajo para escribirte este mail. Para empezar decirte que tengo muchísimas ganas de verte. ¡Qué bueno que llegues mañana y te quedes diez días! No veo la hora de irte a buscar al aeropuerto. Tengo mil planes. He reservado en muchos restaurantes de “nuestro estilo” y hasta nos vamos a hacer una escapada como si fuéramos novios… jajaja. No te digo más, que quiero que sea sorpresa.

Tendremos muchas cosas que hablar y debemos urgentemente ponernos al día. ¿Qué pasó con Amy y Jack? ¿Cortaron al final? ¿Y tú cómo vas de amores? En los últimos correos no me has contado mucho… supongo que te lo reservas para explicármelo en persona. Ya sabes que te voy a bombardear a preguntas personales e indecentes, que me encanta que contestes con un: “¡Ay! Nena, éso me lo reservo para mí”. Estoy muy emocionada de que vengas. Si no fuera yo, gritaría, lloraría y saltaría la valla en cuanto te viera, pero sabes que no es mi estilo. Nunca he sido una Drama Queen. Tendrás que conformarte con un abrazo, un beso y una gran sonrisa.

Por cierto, he alquilado un coche para estos días. No quiero buscar taxi a cada paso que hagamos. Eso me lo reservo para nuestra ciudad, donde los coches son gigantes y el aparcamiento escaso. ¿Qué sería de Nueva York sin coger sus taxis amarillos? ¿Te digo la verdad? Hasta éso echo de menos. Aquí los conductores son barceloneses, me he encontrado muy pocos sirios, marroquíes o hindúes. Y lo más importante: ¡saben conducir!, todavía no me he visto ningún loco que cruce en contradirección, que se salte los semáforos o que conduzca hablando con tres móviles a la vez. ¿Recuerdas el zumbado de Brooklyn? Le apodamos “centralita sobre ruedas” Nunca lo volví a ver, ¿piensas que habrá muerto?¿o quizás lo han detenido por pluriempleo? Estarás de acuerdo conmigo que sin esa emoción al volante no vale la pena coger taxis. Creo que los neoyorquinos estamos curados de espanto en lo que a los vehículos se refiere, y si no cogemos un par de taxis locos a la semana nos sentimos menos yanquis. Es un hecho que estoy empezando a asimilar...

Paso a explicarte mi noche de ayer que si no se hará un mail larguísimo y ambos sabemos que te cuesta la vida leer…

El restaurante era una pasada. Un siciliano pequeñito regentado por Sergio, un chef más joven que nosotros pero con un talento espléndido. Tranquilo que el miércoles que viene te llevo. Sergio es guapo pero al final me pareció un poco lelo. ¿Sabes esas personas que se quedan paradas mirando al vacío cómo si estuvieran en otra dimensión? Pues Sergio lo hizo un par de veces, pero la última fue de unos 4 minutos… ¡Muy heavy! Se me pasó por la cabeza invitarle ir a tomar algo y hacer el juego de la guiri perdida por Barcelona para seducirle, pero después de lo que vi, ni de coña. Imagínate que a medio polvo le da un parón de esos de varios minutos, y te quedas sin orgasmo y con un tío de noventa kilos medio muerto encima tuyo… ¡ufff qué horror! Así que pagué, le di una buena propina a la camarera y me fui a tomar un cóctel a un bar cercano.

Después de una cena algo copiosa (sé que te mueres por saber lo que comí, pero espera unos días y podrás probarlo tú mismo) me pedí un gintonic. Me apetecía algo refrescante que me ayudara a bajar la comida y decidí que éste cóctel era lo mejor. Probé una ginebra que era de Galicia, una región al noroeste de España mundialmente conocida por el marisco, el Albariño y la cocaína. Estaba deliciosa, creo recordar que se llamaba Nordés y me sorprendió muy gratamente. Tenía una mezcla de hierbas muy aromáticas que hacía que el amargor de la tónica casi no se notase. Después de la copa me dediqué a observar a las personas que había en el bar esa noche.

Como te he dicho en algunos mails, me sigue sorprendiendo la gente de Barcelona. En un miércoles y pasadas las doce, descubrí que el local estaba a reventar. La gente bebía alegre, charlaba, jugaba al billar, ajenos al trabajo que mañana les espera. Eso es de admirar, Jim. En Nueva York, a las únicas personas que ves a esas horas son: a los camareros que han acabado su jornada, a la gente que trabaja en Broadway, a algún guiri despistado y los miércoles a mí. Las personas de más de treinta y cinco que trasnochan entre semana, siempre es por un objetivo económico. Cerrar un negocio, tráfico de estupefacientes, prostitución, o algún estudiante ganándose la vida como… bueno en Nueva York como en el resto del mundo, los estudiantes son una fiesta andante de drogas, alcohol, y pocos dólares. El resto de personas, nos vamos a dormir temprano porque en nuestra ciudad, cada segundo que pases en babia, son cien dólares menos al mes.

Con este estrés por el ascenso que llevamos los neoyorquinos en las venas, no podía más que sorprenderme con la fantástica actitud Española. Una persona tan sufridora en el tema laboral como yo, no pudo más que replantearse su existencia. Llevo años dedicada al trabajo y parece que mi vida personal ha estado un poco descuidada. Me puse a pensar y me asusté cuando descubrí que ya hace tres años que no consigo mantener una relación estable. Soy exigente con los tíos, eso ya lo sabes, Jim; pero hay algunos que no han sabido aguantar mi trabajo. Y no les culpo, ahora lo entiendo. He perdido oportunidades grandiosas por escoger siempre mi vida laboral, antes que la sentimental. He perdido tíos que estaban totalmente colados por mí, por unos cuántos ceros más en mi nómina. Y allí, en ese Bar cerca de la Plaza Molina, me acababa de dar cuenta. Así que en aquel momento tomé una decisión: decir basta. (Sé que te suena como las sufragistas del siglo XX. Lo estoy escribiendo y a mí también me suena así…) Pero algo en mí se removió, Jim. Tengo la oportunidad de cambiar mis malos hábitos y poder desconectar una vez que acabe mi jornada. Aprenderé de ellos todo lo que pueda y seré tan despreocupada y tan ajena al trabajo como aquella gente lo fue ayer. Riendo, sin mirar el reloj, pidiéndose otra copa más... Sé que mis preocupaciones van unidas a mi cargo. Sé que tengo que tener mi móvil encendido 24/7 para que unos inútiles me llamen porque no sepan hacer su trabajo; pero por primera vez en mi vida, me he pedido unos días de vacaciones para estar contigo sin esperar la confirmación de mi jefe. Y eso será el primero de muchos pasitos que haré para estar bien. Ya sabes Jim, que yo siempre he tenido un mundo interior muy rico. He viajado sola, he vivido sola desde que cobré mi primer sueldo y no necesito a nadie para ser feliz. Me conozco y estoy a gusto conmigo misma. Pero no sé si es por la herencia de mi abuelo inglés, porque soy de Nueva York, porque mi madre me exigía demasiado o porqué, pero creo que siempre he sido súper correcta en mi vida, demasiado complaciente, demasiado servicial sobre todo en el trabajo, no he dicho un “No” a prácticamente nada y va siendo hora, ¿no te parece? Te hago un copia y pega del mail que le acabo de enviar a mi jefe para que veas a la nueva Beth.

Buenos días,
Le escribo este correo para informarle que del día 28 de septiembre al 6 de octubre ambos inclusive, me cojo vacaciones a cuenta de los días que me deben del año pasado. Le recuerdo que desconectaré el móvil pero que estaré activa en el e-mail de la empresa. Gracias.

No espero respuesta. De hecho ya he puesto esos días en el calendario general como vacaciones de Beth. Desde hace un tiempo me he dado cuenta que me estaba convirtiendo en mi madre, y eso no me gusta. Así que ahora estoy poniendo solución. Despídete de la Beth adicta a los mails o las llamadas de trabajo. Despídete de la Beth que le sonó el móvil en mitad de la boda de Jessica. ( Y que casi muere por ello) Y sobre todo, despídete de la Beth que seguía los pasos de su madre para no defraudarla. Ya sabes que ella hace todo por el trabajo y más, y entiendes las carencias emocionales que eso me ha repercutido… yo no quiero ser como ella. A veces me tengo que repetir que se trabaja para vivir y no viceversa. A veces me tengo que acordar más de mi padre, de su actitud y de sus grandes verdades. ¡Aix Daddy, cómo te echo de menos!

Después de este “momento proletariado/ñoño y casi Drama Queen” prosigo con mi relato. Ahora viene la parte interesante y la que más vas a disfrutar. Intentaré ser concisa pero… bueno lo intentaré. ;) ;)

En el bar vi un chico muy atractivo y empezó lo que tú denominas “Beth al ataque” primero con miradas furtivas, luego aguantando más la mirada y sonriendo, y al final, saludándole con un gesto cortés con la cabeza y diciéndole un “hola” con mis labios mudos. Por supuesto conseguí mi objetivo: vino a la mesa y me invitó a otra copa. Estuvimos charlando amablemente y acabamos en mi cama king size del lujoso hotel donde actualmente me hospedo. Qué quieres que te diga Jim. Necesitaba sexo. Sexo fácil, sencillo, tranquilo y sin complicaciones. Y este hombre cuyo nombre ya he olvidado me lo dio. Fue apasionado, amable, dulce cortés. Y después de eyacular se metió en la ducha, se vistió y se fue. Dejándome su tarjeta y susurrándome mientras se despedía “Por si algún día te sientes sola...” Como ves un auténtico James Bond. Justo la guinda que necesitaba para una noche perfecta.

Esta mañana me he levantado diferente. ¿Quizás Barcelona y su gente me están haciendo cambiar? ¿Quizás necesito un follamigo? ¿Fue el orgasmo catalán, la cena siciliana o el gin gallego lo que me ha hecho sentirme diferente? ¿Será que alejarme de Nueva York me hace perder la cabeza? No lo sé, Jim, pero ahora me siento una mujer diferente, y me gusta. Espero que me aprecies tanto como a la antigua Beth.

B- Jim

P.D: Me ha costado recordar la contraseña de este e-mail de actores famosos, que nos inventamos una noche con muchos tequilas y poca imaginación. Pero me ha hecho ilusión volver a usarlo. Te quiero amigo.


Asunto: Mi noche de miércoles en Barcelona.

Preciosa mía,

Confirmado el vuelo, el check in, los días de estancia en Barcelona, confirmado el pago de 50$ por la segunda maleta. No me mires así. ¿Soy el único hombre heterosexual que es coqueto? Bueno reconozco que quizás sí, pero adoro la moda.
¡¡¡¡NOS VEMOS MAÑANA!!!! Te adjunto la información del vuelo para que llegues puntual. Estoy muy nervioso y excitado de conocer Barcelona. Y sobre todo por conocer a la nueva Beth. He soñado, y casi rezado para que llegase el día en que te dieras cuenta que el trabajo no lo es todo. Mírame a mí, un simple trabajador de una empresa de moda con muy poco presupuesto pero con mucha ilusión. Este mes me han pagado la mitad de mi sueldo, pero que no te de un ataque mi querida Beth, hemos conseguido un pase para el próximo desfile de la pasarela de NY. Así que en menos de ocho meses quizás nos convirtamos en el nuevo Channel. ¿Te imaginas?

Necesito detalles de ese polvo tuyo. Te enrollas con los temas psico-laborales y cuando llega la parte divertida puff lo describes en cuatro líneas. Te lo perdono porque mañana te voy a sacar toda la información en vivo y en directo. Por cierto si que hay alguien. Se llama Lucy, es profesora de guardería, su pelo siempre huele a chucherías, es algo gordita, pero tiene una sonrisa y unos ojos grandes que iluminan el mundo. Y estoy súper ilusionado de que todo salga bien y comprometerme con ella. Me he imaginado cómo sería la pedida de mano, el anillo, el día de la boda... Vaya dos que estamos hechos:Tú eres Mr. Big y yo soy Carrie, y como tal, llevo las maletas cargadas de vestidos para ti. Ya que trabajo en moda, aprovéchate de tu chico. Te quiero baby.

J-Beth.

P.D: A mí también me ha hecho ilusión escribirte desde este mail de “falso” actor famoso. Me he reído mucho recordando cómo acabamos esa noche, durmiendo en tu casa, borrachos perdidos, y yo llorando porque la zorra de Steffy me había dejado. ¿Recuerdas? Cómo era actriz de segunda (y con el poco talento que tenía nunca llegará a ser de primera) hicimos estas cuentas para enviarle mails falsos y que se pensase que éramos los actores de verdad, escribiéndola para hacer pruebas y audiciones. Nos pasamos la noche en wikipedia investigando la vida de estos dos, para ser lo más perfeccionistas posibles. ¿Recuerdas? Fue idea tuya, maléfica. Aún tengo un video donde sales tú diciendo: ”a mi amigo no se le rompe el corazón, zorra” Y luego creo que te fuiste a vomitar al lavabo, al menos tuviste la decencia de no vomitar ante la cámara. No sé si llegarás a recordar todos estos detalles pero tengo pruebas que lo demuestran: fotos, videos… Sabes que tengo síndrome de Diógenes cibernético y nunca borro nada. Te envío el vídeo para que veas lo mona que te pones cuando alguien me hace daño...
Nos vemos mañana. ;) ;)


Asunto: ¡Noche loca!

Vergüenza ajena de vídeo. Sé que eres un Diogénes cibernético pero Dios… Hay cosas que no deberían salir nunca de tu nube. Te quiero mal-amigo.

Tu defensora borracha.