jueves, 16 de julio de 2020

Sergio y sus pensamientos.

Me levanté con una extraña sensación. Estaba ansioso, feliz, inquieto, con unos nervios en el estómago que no me hacían sentir malestar. Al contrario, era como si me hubiese tomado la pastilla de la felicidad. Me sentía como si estuviese drogado. Cómo si a mi mente no la controlase yo, y fuera un coche que va solo por la carretera haciendo una ruta alternativa en mi vida. Así llegué al restaurante. Hoy era viernes y estábamos al completo. Había bastantes parejas que me habían pedido una mesa íntima. Una familia de seis personas y un grupo de tres amigos celebrando un cumpleaños. 40 cumplía Gerard, el chico que me había encargado la mesa. Me había pedido un pastel de mouse de chocolate y una vela de esas en forma de interrogante. “Cuarenta no son nada” pensé. Yo estaba acercándome peligrosamente hacia ese número y no me daba miedo. Tenía una vida bastante encauzada y podía afirmar que era feliz. De repente vi su cara. No era la chica más guapa del planeta, pero tenía una sonrisa perfecta. Dientes alineados, labios finos, cara ancha y ojos muy vivos. Daba la sensación que quería saber y aprender todo lo que pudiera en esta vida. Me la imaginé tumbada en la cama con el móvil viendo las noticias; saltando de un artículo a otro por recomendación de Google gracias al Big Data. Leyendo de ciencia, religión, historia, informándose sobre las últimas noticias de la Nasa y pensando “¿cómo he llegado yo al artículo de la celebración los veinticinco años del telescopio Hubble, si hace media hora estaba leyendo los diez mejores quesos del mundo?” Me apuesto una cena a que Érica es así. “¿Érica, que coño hago pensando en ella?” Son las diez de la mañana y ya había tenido tres mini sueños con ella. No le di importancia; ayer estuvimos hablando de temas que casi nunca puedo hablar con mis amigos. Tenemos muchas cosas en común. Su risa era encantadora. Es súper alegre, se ríe por todo y debo reconocer que tiene un punto muy sexy. Me encantó cuando se tocaba el pelo. Iba con unos vaqueros y una sudadera un poco vieja pero me pareció extremadamente atractiva. Le tendré que preguntar a Pol más detalles sobre ella. ¿Cómo será su cuerpo? ¿Es fogosa en la cama? ¿Gritona? ¿Dulce?

-Seguro que estás pensando en Beth. ¡Qué! ¿Pol te dio alguna idea ayer sobre cómo sorprenderla el miércoles?- Paola me despertó de mi lapsus. -Sí, ahora te cuento. Por cierto hoy tenemos un cumple. Hay que hacer mouse de chocolate.- -Perfecto jefe. Anda toma un café que veo que lo necesitas. Hoy tenemos que pagar al de los vinos y al carnicero. Pero dile que la próxima vez no nos intente colar una ternera de segunda, es un cara dura...-

Dejé de escucharla. ¿Por qué no había pensado en Beth desde ayer? ¿Qué me pasaba con Érica? ¿Era una chica más adecuada para mí? ¿Me gustan las dos? Por un momento la imaginación se me fue a una cama; una cama enorme de sábanas blancas y allí estaban las dos chicas con sus cuerpos desnudos mirándome y sonriendo. Eran un combo perfecto. Beth era guapa, elegante, misteriosa, sabe como conquistar a un hombre y tiene un sex apple innato. Érica es muy mona, tiene una sonrisa radiante, es dulce, alegre, algo despistada, torpe y tímida; pero eso te hace achucharla y desearla muchísimo. A las dos les encanta comer, degustar, descubrir y experimentar. Mi polla empezó a levantarse y yo seguí disfrutando de mi ensoñación. Paola me metió un grito ya que me pilló en el punto álgido de mi fantasía.

-Joder Sergio- Dijo gritando, mirándome el miembro y tapándose los ojos con el paño de cocina. -Lo siento.- pronuncié yo con cara de niño bueno. -Mira veo que hoy estás más raro de lo normal, y está claro que necesitas… ¡sexo!- comentó señalando mis partes. -Vete a casa. Desayunas, te masturbas, quedas con una folla amiga, contratas los servicios de una prostituta… Haz lo que quieras, pero en un par de horas te quiero centrado en tu trabajo. Tengo ideas que comentarte y te necesito al cien por cien. ¿Ok?- -Ok.- Afirmé. Paola tenía razón. Desde que conocí a Beth y luego a Érica mis lapsus eran más largos, estaba distraído, no me centraba en la cocina y solo pensaba en compartir mi vida con una mujer. Supongo que es lo que me faltaba para que mi existencia fuera completa. Tenía muchas ganas de enamorarme, de quizás formar una familia, de compartir mis platos, mis aficiones, mis sueños con alguien que los comprendiera de verdad. Mis amigos no eran mucho de buena comida. Pol era el peor, él come porque si no se muere. Miguel, Oriol y Fede son distintos. Intentan aprender lo que les enseño de los diferentes gustos, o de qué vino encaja mejor con cada plato; pero ni mucho menos tienen el nivel de Érica o Beth. Supongo que por eso me siento tan atraído por ellas. Es la guinda que mi gente no me puede dar. La conversación que con mi círculo no puedo tener y eso es un punto muy a favor de ellas. La cocina es mi vida y ellas lo entenderían. ¿Pero por quién decidirme? De momento por ninguna. Llegué a casa, me tumbé en mi sofá, respiré, me relajé y me puse a soñar.

Me metí en esa cama enorme con Érica y Beth. Me lamían todo el cuerpo. Se besaban entre ellas, se ponían aceite, se frotaban los pechos la una con la otra mirándome y sonriendo. Yo las abrazaba y me ponía a recorrer el cuerpo de Beth mientra Érica me besaba. Cuando llegaba al sexo de ella, Érica me cogía mi polla y me la introducía en Beth. Guau. ¡Qué sensación! Empezaba a penetrar a una y al rato a la otra. Eran sensaciones distintas pero no sabría cuál me gustaba más. Beth dominaba más y Érica era más dulce. Pero las dos rebosaban de pasión. Estaban súper compenetradas y cambiaban de posición y de ritmo justo cuando yo lo necesitaba. Al final apreté mi polla y salió disparado el semen que impactó contra el cojín del sofá. Joder, mierda. ¡Qué asco! Lo limpié, me duché, comí algo y llegué al restaurante totalmente renovado.

Le compré una magdalena de piñones a Paola y le di un beso en la mejilla. Ella y Gina eran mi mano derecha, sin ellas no podía haber construido esto. Paola habló de crear un blog sobre el restaurante. Sincronizarlo a la página que ya teníamos de Instagram y Facebook y ampliar las redes sociales creando una página de Twitter. Ella, que había estudiado publicidad y relaciones públicas, me presentó un proyecto muy desarrollado. -Podría ser un gran avance para el restaurante. Yo misma me podría encargas de las redes sociales. Colgar cosas más a menudo. Actualizar el blog cada semana. Sacar buenas fotos, y contactar con periodistas, críticos y revistas culinarias.- - ¿Cuánto me va a costar esto?- pregunté como un padre hacia su hija. -El proyecto me gusta, y sabemos que hoy en día todo funciona a través de las redes- - Sergio, yo he nacido para esto. Sabes que creo en el restaurante y creo en ti. Eres un gran chef y hay que hacer algo para que Barcelona se entere que este sin duda es el mejor restaurante de la ciudad. Solo necesito un ordenador nuevo, una cámara un poco decente y unas horas menos de mi trabajo actual para poderme dedicar al blog- -¿Solo eso? Acepto encantado. Mi abuela decía que hay que confiar en las nuevas generaciones. El lunes te vas a comprar lo que necesites y empezamos a hacer “Un’Altra storia 5.0-

La mañana se nos pasó volando. El turno de comidas fue sencillo. Mientras yo estaba en casa disfrutando de mi trío imaginario, Paola había preparado algún primero del menú del mediodía. Era mi chica para todo. Tenía veinticinco años y estaba dispuesta a comerse el mundo. Era buena cocinera y me ayudaba con los menús, las compras y los proveedores. Gina era mejor camarera que ella. Paola no se fijaba mucho en las personas, ni en qué mesa le faltaba el postre o los segundos; pero era buena administrativa y esperaba que una excelente publicista. La carrera y el máster al menos demostraban que conocía la teoría. Recuerdo perfectamente el día que se presentó para la entrevista. Lo primero que me dijo era que cocinaba bastante bien y que le encantaba comer. Quería probar trabajando un tiempo en un restaurante, ya que su sector estaba un poco jodido y necesitaba dinero para independizarse. En la primera semana se había hecho con las facturas, los proveedores y un poco con los fogones. Así que era mi niña mimada. Confiaba en ella cien por cien y creo que la idea de ampliar las redes sociales puede ser un gran acierto. De si primer día ya habían pasado dos años. Se independizó el año pasado y ahora que no vive con su madre está más tranquila y más feliz. Es curioso como cada familia es un mundo. Si nos ponemos a pensar, no hay ninguna familia ideal. Las pelis de los sesenta que creaban esa imagen tan “de los Brady”, habían hecho mucho daño. No he conocido a nadie que no se queje de algo en su propia familia.

Miré el reloj, eran las nueve y veinte de la noche. Empezaba el turno de cenas. Gina no venía hoy. Estábamos Paola y yo. Espero que esté atenta a todo y no tenga ningún despiste en servir los platos. Noté un brazo que se ponía en medio de mi visión.
-¡Sergio!- dijo una voz familiar. - ¿Érica? ¿Qué haces aquí?- -Si me lo permites, cenar- dijo mientras se reía. -Te presento a Alex. Él ha escogido el restaurante, mira, casualidades de la vida. Últimamente estoy teniendo muchas...- -Bienvenidos, pasar, pasar. Paola por favor acompaña a Alex y Érica a la mesa siete. Es la más íntima- dije guiñándole el ojo a Alex.

Él le apartó la silla y le dio la mano para ayudarla a sentarse. Qué gilipollas, ¿estamos en el siglo XVI o qué? Joder, ella estaba guapísima. Lucía un vestido verde oscuro de manga larga y ajustado a su cintura. No paraba de mirale y sonreír. Dios, hasta le estaba tocando la mano. A ver, ¿qué coño estoy haciendo? Es una chica normal, Beth es extraordinaria, Beth es mi chica, ella es la que tengo que conquistar y enamorar. No esta guarra de Érica. Cada día viene con uno diferente, ¿que es una gigoló? ¿Una femme fatal? ¿Una prostituta?. No, alguien tan dulce no puede ser nada de esto. Supongo que busca algo que no encuentra. Estabilidad. Amor. Pasión. Comprensión. Joder lo mismo que yo. Seguro que sueña con tener hijos, con formar algo serio, con su príncipe azul, Y mientras lo encuentra y no, pues disfruta. ¿Quién la puede culpar? Con lo sexy que está esta noche, podría pasar por una modelo de esas de Victoria Secret. Cálmate. Sergio lo que tienes que hacer es cocinar, y hacer tu trabajo. No pienses más en ella. Beth, centrate en Beth. El plan de Pol es muy original y lo voy a poner en práctica. Se lo voy a explicar a Paola.

-Es genial. Pol es bueno haciendo sorpresas. Dile que para mi próximo cumple quiero un plan tan bueno como el de Beth. Bueno Sergio, ahora que están todos servidos y disfrutando de tu extraordinaria cocina. ¿Me puedes explicar quién es Érica?- - Ejem… Te ha pasado alguna vez que te has pillado por dos chicos y no sabes cuál elegir?- -Sí, alguna vez.- -Y ¿qué haces?- Pues mira, el principio es lo más complicado. Tienes que salir con cada uno un par o tres de veces. En las citas no seas racional, tienes que mirar en tu interior y analizar lo que sientes. Porque en cualquier momento llega “el gesto”- -¿El gesto?- -”El gesto” es una expresión corporal que hace alguna de las dos y que marca la diferencia. Me explico: una mirada, una cogida de manos, una sonrisa, un susurro… algo que a ti se te mete directamente en el corazón, y que éso hace que sepas cuál es tu elección correcta. No pongas esa cara de asustado. Siempre, siempre pasa. A veces es más pronto o más tarde, pero siempre hay algo que destacará por encima la una de la otra y ahí sabrás qué hacer.- Sonreí a Paola. Podría servir…-Así que las dos candidatas son Érica Y Beth, ¿no?- Asentí. -Luego no te escapas y me lo cuentas todo...- Volví a asentir.

“El gesto” eso en hizo pensar en la cocina. Se me estaba formando una idea en la cabeza que podría tener su gracia. Imaginaos dos platos de pasta iguales. Hechos con la misma salsa, con los mismos ingredientes, con la misma harina, pero cuando pruebas uno y a continuación otro, “notas el gesto” un pequeño toque de pimienta, guindilla, limón. Un ingrediente secreto camuflado en uno de los platos. Lo podía hacer con las parejas. Que se pidieran el mismo menú y quién adivinara en qué plato está “el gesto” pues tuviera el postre gratis, o el vino, o algo gratis. Alguna sorpresa que a mí me salga a cuenta económicamente, y para los clientes sea un atractivo más de mi cocina. El lunes se lo explicaré a las chicas. La gracia es que sea secreto. Muchas mujeres prueban los platos de sus parejas aunque sea lo mismo. Seguro que la primera que se da cuenta del gesto es una mujer. Vendrá a la cocina a decir “porqué este carbonara sabe diferente. El de mi marido está más rico...” me reí. Acabaré de pensar la idea estos días. Si lo hago sorpresa, sin decir nada, puede que piensen que hay algún ingrediente en mal estado. Sí, definitivamente se tiene que explicar. Me giré hacia Érica. Me encantaba como disfrutaba del vino. Cerraba los ojos, se pasaba la lengua por los labios y charlaba con su acompañante súper emocionada. Yo mismo les llevé los postres a la mesa y les pregunté como habían cenado.

-Los spaguettis con chipirones estaban impresionantes- dijo Alex. Al menos parecía que le gustaba la comida. No iba a ser un fracaso de noche para Érica como había sido su cita con Pol.
-Sergio, te lo he dicho en otras ocasiones, pero eres un chef increíble. Gracias por todo. La lasagna de carne estaba cojonuda.-
-Gracias chicos. Con clientes así da gusto cocinar. Ahora os traigo los cafés y un licorcito. Por cierto, estos comentarios tan agradables tienen su recompensa. A parte de un subidón para mi ego, quedáis invitados a los postres, cafés y vino- Lo dije bajito, ya que mi restaurante estaba en un local no muy grande y en cuanto se enteran de que has invitado a algún cliente, todos quieren lo mismo. La novatada de las primeras semana fue esa. Invitar a amigos que venían y acabar todo el local sin pagar postre ni café. Cuando cerré el primer mes, me dije que tenía que bajar unos decibelios mi tono de voz, o en seis meses estaría en la ruina. Eché la vista atrás y descubrí todo lo que había aprendido en estos años.
-Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz- -Viejuno- -Ya llegas a la edad buena-
Los fiesteros interrumpieron mis pensamientos. Salí con unos cuántos para todos y es que los cuarenta lo merecían. Eso y que solo quedaban en el local ellos y la mesa de Érica… Como decía antes estos años me han dado un bagaje extraordinario.

-Sergio muchas gracias por todo, nos vamos- dijo Érica mientras me daba dos besos. Hizo un gesto un poco raro mientras se tocaba la nariz. Se acercó a mi cuello y me olisqueó.
-¿Hueles a azahar?- -Sí- dije yo -Mi tía me regaló Givenchy estas navidades. ¿Pasa algo?- -Nada, nada. Huele súper fresca y muy bien.- -Yo uso Paco Rabanne- dijo Alex sintiéndose un poco fuera de lugar. -Sí, ya la he reconocido- dijo Érica mientras se giraba y me hacía un gesto de desagrado.
-Buenas noches chicos, divertiros- dijo Paola mientras les cerraba la puerta.

-Jefe, recogemos rápido que te tengo que dar una clase acelerada sobre los gestos no verbales de una mujer-

Y así terminé la noche. Tomando apuntes sobre las chicas, en una clase particular que me estaba dando mi empleada, a la cuál le sacaba más de diez años. No sé que pasará con Érica, con Beth y conmigo. ¿Mi corazón a quién elegirá? ¿Podré hacer la pantomima de salir con las dos a la vez sin que se enteren? ¿Se acabarán enterando y me quedaré sin ninguna? ¿Es mejor elegir una e ir a por ella? ¿Qué tiene que ver el azahar con todo? ¿Porqué estoy haciéndome preguntas a las cuatro de la mañana sin dormir? ¿Es esto volverse loco de amor? ¿Se puede considerar amor si ni siquiera ha habido contacto físico con ninguna? Cerré los ojos y soñé con una. ¿Mi mente, que va a su bola, ya había elegido? El sueño resultó muy revelador.

viernes, 10 de julio de 2020

Érica al desnudo.

A veces la vida te llena de casualidades, y últimamente estaba teniendo muchas. Me encontraba a Pol, Sergio y Beth por todos los lados. ¿El mundo se había vuelto loco o simplemente me estaba haciendo una broma cósmica? Llegué a casa pensando en ello. Marina me había acercado en su nuevo coche y habíamos llegado rapidísimo. Después de dejarme tres vestidos y dos pares de zapatos, agradecí el detalle. Con tantas bolsas por el metro, alguna me hubiese dejado seguro...

Si yo fuera lesbiana, ella sería mi novia ideal. Me había invitado al tapeo y a las copas, era sexualmente una máquina, me llevaba en coche hasta casa y encima había elegido la próxima cita Tinder, por mí. Un morenazo guapísimo, que no sé porqué, había pasado por mi pantalla sin darle un super like. Era arquitecto, ojos azules, cuerpo atlético, coche, moto, barco y esperaba que un gusto esplendido para la comida. De momento ya tenía plan para mañana. Deseaba que Marina estuviera más acertada que yo, en lo que a mi vida sentimental se refería.

-Bueno sobre el papel…- le había dicho yo un poco reticente. -Bahh! No digas esas chorradas, ¿en serio crees en éso? “Bueno sobre el papel, malo en la realidad”- dijo ella mirándome con sus profundos ojos verdes. -Ahora me dirás que “manos grandes, polla gigante” Pues te aseguro que no es...- -Shhh.- le corté. -Mierda, ahí entran Pol y Sergio. Pol, el de ayer- dije casi susurrando.-¿Qué coño está haciendo aquí? No habrán bares en Barcelona…- -Joder es mucho más guapo que en la foto. Ostia, su amigo el cocinero está muy bien, y eso no me lo habías dicho…- Se quedó pensativa unos momentos -Sé perfectamente en lo que estas pensando, guarra- le dije con una sonrisa mientras me tapaba un poco la cara. No quería que me vieran y menos que dijeran eso de “¿compartimos la mesa?” Menos mal que este local siempre está a tope y es fácil pasar desapercibida. ¡Nooo!. Se han sentado al lado del lavabo. Y me estoy meando… Creo que puedo aguantar… No beberé más y solucionado. Pero el vino está tan bueno. ¿Y si me pido agua? Seré idiota, eso también me hace mear… -¿Crees que han hecho algún trío juntos?- Mi amiga, la que si no tiene tres orgasmos al día, no es persona, me despertó de mi lapsus. -Tía, ¿todavía estás pensando en eso?- -Perdona por tener una vida sexual envidiable- Nos miramos y nos reímos.

Y es que así era ella, sencillamente divina. Seguimos hablando con Alex un rato más. Las dos nos reíamos de sus bromas, de sus ironías y de su salidas de tono, siempre moderadas y con un punto picante. Marina decidió sin lugar a dudas que Alex y yo teníamos que quedar pronto. Según ella no podíamos perder el tempo, “Tinder es como un mar lleno de tiburones (en este caso tiburonas) a la caza de un hombre como Alex” había dicho desprendiendo sabiduría con la mirada. Sin más dilación concertamos la cita para el día siguiente a las 21.30. Me encantaba jugar a Tinder con ella. Era bromista, inteligente, captaba rápido mi gusto y tenía un poder increíble para detectar a los gilipollas. Aunque desgraciadamente, ese poder no le servía para sí misma… Marina, que era una adicta a los detalles, insistió en ir a su casa y dejarme un vestido para la cena de Alex. Debería estar impresionante. Mientras ella pagaba la cuenta, mi vagina dijo basta, así que me levanté y me dirigí al aseo. De camino me preparé un “Hola” con la mejor entonación de sorpresa que pude fingir después de tres copas de tinto. Pol y Sergio me saludaron alegremente, pero por mucho que lo disimulara, pude ver la misma incomodidad en Pol que yo había tenido un rato antes. Les dejé claro que ya me iba para que él pudiera respirar con tranquilidad. Sergio me dijo que tenía platos nuevos en la carta y que me pasara cuando quisiera. Hablamos durante bastante rato de de su talento, creatividad y su saber hacer en la cocina. Empezamos a criticar los restaurantes más conocidos de la ciudad, los platos típicos, los vinos. Y descubrimos que los dos adorábamos la tortilla con cebolla y odiábamos el té. ”¡Café forever!” Dijimos a la vez. Nos miramos, sonreímos y sentí un cosquilleo en el estómago que me hizo irme tan rápido que casi tiro una silla por el camino.

Mientras me dirigía a la salida pensé en lo que acababa de pasar. ¿Me había equivocado de amigo?¿Después de haberme acostado con Pol tendría alguna posibilidad con Sergio? ¿Es cierto eso de que los amigos se respetan tanto, que no se acuestan con alguien que ya se ha tirado su amigo? ¿O éso pasa solo con las novias formales y con los rollos sí que se puede? Borré de mi mente a Sergio. Había puesto mi vida sentimental en manos de Marina así que Alex era mi opción adecuada.

Alex y Érica. Sonaba bien. Me espachurré en el sofá y me puse a mirar su perfil. Arquitecto. Con coche, moto y ¡Barco!. Respiré, cerré los ojos y me puse a soñar. Me imagino navegando hasta Sardenya con él, a la luz del sol. Follando en proa, o en popa. Bañándonos desnudos en aguas del Mediterráneo. Podía oler la sal en su piel. Sería una mezcla de sal y perfume de azahar. Me encantaba ese olor. Mi chico ideal tendría que oler a azahar. Pararíamos en medio de alta mar para mirar las estrellas. Él me cogería por detrás y me pondría su jersey en los hombros. La brisa marina siempre es muy húmeda. Me empezaría a besar en el cuello, me diría cosas bonitas sobre mi persona y me abrazaría. Muy lentamente me haría girar hacia él y me daría un largo y húmedo beso en los labios. En ese momento la pasión se encendería y el frío de la brisa desaparecería. Nos arrancaríamos la ropa y se tumbaría encima mío sintiendo el peso de su cuerpo en mi piel. Me excitaría muchísimo y enseguida le diría que me penetrase. Guau. Que sensación. Él se movería lento al principio. Jugaría con mi sexo y me haría impacientarme por las embestidas. Me miraría con sus profundos ojos azules y me sonreiría. Mi impaciencia me haría ponerme encima y coger las riendas del movimiento. Haría que mis caderas danzaran al ritmo de nuestros cuerpos y así conseguir un orgasmo brutal. Una vez acabado, nos tumbaríamos en cubierta y miraríamos unos segundos al firmamento. Las estrellas nos harían recuperar fuerzas y esta vez él, marcaría el ritmo; siempre mirándome a los ojos, cogiéndome las manos y gritando a la luz de la luna cuando llegase al segundo orgasmo. Yo sonreiría y a continuación me correría, notando su miembro todavía dentro mío y sintiéndome la mujer más sexy del planeta. Abrí los ojos y noté mis dedos húmedos dentro de mi vagina. Vaya orgasmo más bueno. Me levanté y fui directa a cambiarme. Me acosté con una sensación de paz que hace mucho que no tenía. ¿Marina era tan buena que me había encontrado al amor verdadero? ¿O eran las ganas que tenía de que algo en mi vida saliera bien? Sea lo que sea aquella noche no me costó nada conciliar el sueño. Al rato un wassap me despertó dejándome totalmente helada...


Aparqué el coche y pensé en mi conversación con Érica. Es tan inocente, que a veces me da pena. La achucharía durante un mes y le protegería de la absoluta verdad de que el amor no existe. Ella tiene treinta y cinco años y parece una nena de trece. Cree en Disney, en que algún día vendrá el príncipe azul, en que se casará antes de los cuarenta y en que la monogamia dominará su vida y su matrimonio. Pobrecita. ¿Cuando abrirá los ojos a la cruda realidad? No la juzgo, todas las niñas de este mundo hemos empezado así, pero yo dije basta a los veinte años. Creí en mí misma, vi que yo sola podía dominar el mundo y no necesito un príncipe, ni un rey a mi lado. En eso pensaba cuando me sonó el móvil… ¡Un match! ¡Oh Dios! ¿Es Pol? Lógico, está por la zona, es guapo y con ganas de sexo, así que tira de Tinder. “Hola! Son las 12.30. ¿Estás aburrido? ¿No puedes dormir?¿Estás cachondo?” “Vaya me impresionan las chicas sinceras y que saben lo que se hacen, acabo de dejar a mi amigo en casa y sí, podría decir que siento un poco de las tres cosas” ”¿Conoces el Sol de Nit?¿En media hora allí?” “ Perfecto. Por cierto no hace falta que te pongas bragas” “Tranquilo nunca las llevo”

Vaya, nunca pensé que fuera tan fácil. ¿Érica se enfadará? No creo. Entre nosotras no hay ese pacto tan estúpido que tienen algunos tíos. De hecho le voy a enviar un pantallazo y un audio. Seguro que se parte de risa.

-¿Tía, en serio has quedado con él? Estaba frita, me he masturbado pensando en Alex y he tenido un orgasmo increíble-
-Bien hecho nena. Sí tía, muy fuerte. Ya sabes que Pol es más parecido a mí que a ti. Me ha hecho match y mira, hemos quedado ¿Te enfadas?-
-Que va guapi. Disfrútalo. Ya te dije en el mail de esta mañana que yo no quiero saber mucho de él...-
-Ok. Me quedo tranquila entonces. Bueno ¿alguna recomendación o consejo?-
-En el cunilingus es tan bueno como mi ex. Incluso diría que mejor. Ah y tiene una manía muy divertida… No sé si contártela...-
-No seas así, dímelo-
-Ok. Es… siéntate porque te vas a partir… le gusta que a su miembro le llames “comandante”. Del palo “voy a meterme al comandante” o “creo que al comandante hay que lamerlo muy bien”-
-¿En serio?- Se oían las risas de Marina hasta la calle de abajo. -Joder que risa. Y voy sin bragas así que para… que me meo.-
-A mí, al principio me entró una risa que tuve que poner la escusa de ir al servicio, pero me sentaba en la taza del water y me descojonaba. “Mi comandante” ¿Tendrá problemas de autoestima este pavo?-
-Bueno te dejo tía, que estoy viendo que llega “mi comandante”-
-Ok. Recuerda el cunilingus brutal. Disfruta. Y mañana quiero detalles. Ciao-

Me encantaba Marina, tenía una personalidad muy distinta a mí. Le movía el sexo, la pasión y la diversión. Yo la admiraba por eso. Me encantaba que se acostase con chicos que yo también me había acostado. Así podíamos contarnos cosas y decir aquello de: “¿a ti te hizo esto, o lo otro?” O como con Pol y lo del comandante. No sé porque no se lo conté en el mail. Supongo que Barcelona es muy pequeña y tenía la esperanza de que lo descubriera algún día por si misma… Es que no es la primera vez que Marina y yo compartimos gustos y chicos en la cama. Cuando para mí son rollos sin importancia, no me molesta que coincidamos; cuando ha sido algo más serio, reconozco que un poco sí que me importa. Más que nada porque ella los va a usar y tirar, y eso me duele. Marina a los veinte sufrió un montón por amor. Carlos, su novio desde el instituto, le puso varias veces los cuernos. Éso, le destrozó. A los tres meses salió de su habitación totalmente renovada. Empezó con la venganza más cruel que puede sufrir un tío. Hizo correr bulos por la universidad. “Que si era un picha floja y tenía problemas de erección”, “que si creía fervientemente que era homosexual...” “Que si su polla se podía considerar un micropene” Vamos que Carlos se convirtió gracias a ella, en un marginado durante todos los años de la universidad. Eso le dio un poder, un orgullo y le hizo sentirse tan bien, que nunca más se quiso enamorar. Lleva quince años cerrándose en banda ante este agradable sentimiento. Cada día deseo que encuentre a alguien que le saque de esta lucha que tiene contra el amor y se decida por fin a vivirlo y a disfrutarlo.
¿Podría “el comandante” ser esa persona?

viernes, 3 de julio de 2020

B-Jim y J-Beth


Asunto: Mi noche de miércoles en Barcelona.

Buenos días amigo mío,
Aprovecho un hueco que tengo en el trabajo para escribirte este mail. Para empezar decirte que tengo muchísimas ganas de verte. ¡Qué bueno que llegues mañana y te quedes diez días! No veo la hora de irte a buscar al aeropuerto. Tengo mil planes. He reservado en muchos restaurantes de “nuestro estilo” y hasta nos vamos a hacer una escapada como si fuéramos novios… jajaja. No te digo más, que quiero que sea sorpresa.

Tendremos muchas cosas que hablar y debemos urgentemente ponernos al día. ¿Qué pasó con Amy y Jack? ¿Cortaron al final? ¿Y tú cómo vas de amores? En los últimos correos no me has contado mucho… supongo que te lo reservas para explicármelo en persona. Ya sabes que te voy a bombardear a preguntas personales e indecentes, que me encanta que contestes con un: “¡Ay! Nena, éso me lo reservo para mí”. Estoy muy emocionada de que vengas. Si no fuera yo, gritaría, lloraría y saltaría la valla en cuanto te viera, pero sabes que no es mi estilo. Nunca he sido una Drama Queen. Tendrás que conformarte con un abrazo, un beso y una gran sonrisa.

Por cierto, he alquilado un coche para estos días. No quiero buscar taxi a cada paso que hagamos. Eso me lo reservo para nuestra ciudad, donde los coches son gigantes y el aparcamiento escaso. ¿Qué sería de Nueva York sin coger sus taxis amarillos? ¿Te digo la verdad? Hasta éso echo de menos. Aquí los conductores son barceloneses, me he encontrado muy pocos sirios, marroquíes o hindúes. Y lo más importante: ¡saben conducir!, todavía no me he visto ningún loco que cruce en contradirección, que se salte los semáforos o que conduzca hablando con tres móviles a la vez. ¿Recuerdas el zumbado de Brooklyn? Le apodamos “centralita sobre ruedas” Nunca lo volví a ver, ¿piensas que habrá muerto?¿o quizás lo han detenido por pluriempleo? Estarás de acuerdo conmigo que sin esa emoción al volante no vale la pena coger taxis. Creo que los neoyorquinos estamos curados de espanto en lo que a los vehículos se refiere, y si no cogemos un par de taxis locos a la semana nos sentimos menos yanquis. Es un hecho que estoy empezando a asimilar...

Paso a explicarte mi noche de ayer que si no se hará un mail larguísimo y ambos sabemos que te cuesta la vida leer…

El restaurante era una pasada. Un siciliano pequeñito regentado por Sergio, un chef más joven que nosotros pero con un talento espléndido. Tranquilo que el miércoles que viene te llevo. Sergio es guapo pero al final me pareció un poco lelo. ¿Sabes esas personas que se quedan paradas mirando al vacío cómo si estuvieran en otra dimensión? Pues Sergio lo hizo un par de veces, pero la última fue de unos 4 minutos… ¡Muy heavy! Se me pasó por la cabeza invitarle ir a tomar algo y hacer el juego de la guiri perdida por Barcelona para seducirle, pero después de lo que vi, ni de coña. Imagínate que a medio polvo le da un parón de esos de varios minutos, y te quedas sin orgasmo y con un tío de noventa kilos medio muerto encima tuyo… ¡ufff qué horror! Así que pagué, le di una buena propina a la camarera y me fui a tomar un cóctel a un bar cercano.

Después de una cena algo copiosa (sé que te mueres por saber lo que comí, pero espera unos días y podrás probarlo tú mismo) me pedí un gintonic. Me apetecía algo refrescante que me ayudara a bajar la comida y decidí que éste cóctel era lo mejor. Probé una ginebra que era de Galicia, una región al noroeste de España mundialmente conocida por el marisco, el Albariño y la cocaína. Estaba deliciosa, creo recordar que se llamaba Nordés y me sorprendió muy gratamente. Tenía una mezcla de hierbas muy aromáticas que hacía que el amargor de la tónica casi no se notase. Después de la copa me dediqué a observar a las personas que había en el bar esa noche.

Como te he dicho en algunos mails, me sigue sorprendiendo la gente de Barcelona. En un miércoles y pasadas las doce, descubrí que el local estaba a reventar. La gente bebía alegre, charlaba, jugaba al billar, ajenos al trabajo que mañana les espera. Eso es de admirar, Jim. En Nueva York, a las únicas personas que ves a esas horas son: a los camareros que han acabado su jornada, a la gente que trabaja en Broadway, a algún guiri despistado y los miércoles a mí. Las personas de más de treinta y cinco que trasnochan entre semana, siempre es por un objetivo económico. Cerrar un negocio, tráfico de estupefacientes, prostitución, o algún estudiante ganándose la vida como… bueno en Nueva York como en el resto del mundo, los estudiantes son una fiesta andante de drogas, alcohol, y pocos dólares. El resto de personas, nos vamos a dormir temprano porque en nuestra ciudad, cada segundo que pases en babia, son cien dólares menos al mes.

Con este estrés por el ascenso que llevamos los neoyorquinos en las venas, no podía más que sorprenderme con la fantástica actitud Española. Una persona tan sufridora en el tema laboral como yo, no pudo más que replantearse su existencia. Llevo años dedicada al trabajo y parece que mi vida personal ha estado un poco descuidada. Me puse a pensar y me asusté cuando descubrí que ya hace tres años que no consigo mantener una relación estable. Soy exigente con los tíos, eso ya lo sabes, Jim; pero hay algunos que no han sabido aguantar mi trabajo. Y no les culpo, ahora lo entiendo. He perdido oportunidades grandiosas por escoger siempre mi vida laboral, antes que la sentimental. He perdido tíos que estaban totalmente colados por mí, por unos cuántos ceros más en mi nómina. Y allí, en ese Bar cerca de la Plaza Molina, me acababa de dar cuenta. Así que en aquel momento tomé una decisión: decir basta. (Sé que te suena como las sufragistas del siglo XX. Lo estoy escribiendo y a mí también me suena así…) Pero algo en mí se removió, Jim. Tengo la oportunidad de cambiar mis malos hábitos y poder desconectar una vez que acabe mi jornada. Aprenderé de ellos todo lo que pueda y seré tan despreocupada y tan ajena al trabajo como aquella gente lo fue ayer. Riendo, sin mirar el reloj, pidiéndose otra copa más... Sé que mis preocupaciones van unidas a mi cargo. Sé que tengo que tener mi móvil encendido 24/7 para que unos inútiles me llamen porque no sepan hacer su trabajo; pero por primera vez en mi vida, me he pedido unos días de vacaciones para estar contigo sin esperar la confirmación de mi jefe. Y eso será el primero de muchos pasitos que haré para estar bien. Ya sabes Jim, que yo siempre he tenido un mundo interior muy rico. He viajado sola, he vivido sola desde que cobré mi primer sueldo y no necesito a nadie para ser feliz. Me conozco y estoy a gusto conmigo misma. Pero no sé si es por la herencia de mi abuelo inglés, porque soy de Nueva York, porque mi madre me exigía demasiado o porqué, pero creo que siempre he sido súper correcta en mi vida, demasiado complaciente, demasiado servicial sobre todo en el trabajo, no he dicho un “No” a prácticamente nada y va siendo hora, ¿no te parece? Te hago un copia y pega del mail que le acabo de enviar a mi jefe para que veas a la nueva Beth.

Buenos días,
Le escribo este correo para informarle que del día 28 de septiembre al 6 de octubre ambos inclusive, me cojo vacaciones a cuenta de los días que me deben del año pasado. Le recuerdo que desconectaré el móvil pero que estaré activa en el e-mail de la empresa. Gracias.

No espero respuesta. De hecho ya he puesto esos días en el calendario general como vacaciones de Beth. Desde hace un tiempo me he dado cuenta que me estaba convirtiendo en mi madre, y eso no me gusta. Así que ahora estoy poniendo solución. Despídete de la Beth adicta a los mails o las llamadas de trabajo. Despídete de la Beth que le sonó el móvil en mitad de la boda de Jessica. ( Y que casi muere por ello) Y sobre todo, despídete de la Beth que seguía los pasos de su madre para no defraudarla. Ya sabes que ella hace todo por el trabajo y más, y entiendes las carencias emocionales que eso me ha repercutido… yo no quiero ser como ella. A veces me tengo que repetir que se trabaja para vivir y no viceversa. A veces me tengo que acordar más de mi padre, de su actitud y de sus grandes verdades. ¡Aix Daddy, cómo te echo de menos!

Después de este “momento proletariado/ñoño y casi Drama Queen” prosigo con mi relato. Ahora viene la parte interesante y la que más vas a disfrutar. Intentaré ser concisa pero… bueno lo intentaré. ;) ;)

En el bar vi un chico muy atractivo y empezó lo que tú denominas “Beth al ataque” primero con miradas furtivas, luego aguantando más la mirada y sonriendo, y al final, saludándole con un gesto cortés con la cabeza y diciéndole un “hola” con mis labios mudos. Por supuesto conseguí mi objetivo: vino a la mesa y me invitó a otra copa. Estuvimos charlando amablemente y acabamos en mi cama king size del lujoso hotel donde actualmente me hospedo. Qué quieres que te diga Jim. Necesitaba sexo. Sexo fácil, sencillo, tranquilo y sin complicaciones. Y este hombre cuyo nombre ya he olvidado me lo dio. Fue apasionado, amable, dulce cortés. Y después de eyacular se metió en la ducha, se vistió y se fue. Dejándome su tarjeta y susurrándome mientras se despedía “Por si algún día te sientes sola...” Como ves un auténtico James Bond. Justo la guinda que necesitaba para una noche perfecta.

Esta mañana me he levantado diferente. ¿Quizás Barcelona y su gente me están haciendo cambiar? ¿Quizás necesito un follamigo? ¿Fue el orgasmo catalán, la cena siciliana o el gin gallego lo que me ha hecho sentirme diferente? ¿Será que alejarme de Nueva York me hace perder la cabeza? No lo sé, Jim, pero ahora me siento una mujer diferente, y me gusta. Espero que me aprecies tanto como a la antigua Beth.

B- Jim

P.D: Me ha costado recordar la contraseña de este e-mail de actores famosos, que nos inventamos una noche con muchos tequilas y poca imaginación. Pero me ha hecho ilusión volver a usarlo. Te quiero amigo.


Asunto: Mi noche de miércoles en Barcelona.

Preciosa mía,

Confirmado el vuelo, el check in, los días de estancia en Barcelona, confirmado el pago de 50$ por la segunda maleta. No me mires así. ¿Soy el único hombre heterosexual que es coqueto? Bueno reconozco que quizás sí, pero adoro la moda.
¡¡¡¡NOS VEMOS MAÑANA!!!! Te adjunto la información del vuelo para que llegues puntual. Estoy muy nervioso y excitado de conocer Barcelona. Y sobre todo por conocer a la nueva Beth. He soñado, y casi rezado para que llegase el día en que te dieras cuenta que el trabajo no lo es todo. Mírame a mí, un simple trabajador de una empresa de moda con muy poco presupuesto pero con mucha ilusión. Este mes me han pagado la mitad de mi sueldo, pero que no te de un ataque mi querida Beth, hemos conseguido un pase para el próximo desfile de la pasarela de NY. Así que en menos de ocho meses quizás nos convirtamos en el nuevo Channel. ¿Te imaginas?

Necesito detalles de ese polvo tuyo. Te enrollas con los temas psico-laborales y cuando llega la parte divertida puff lo describes en cuatro líneas. Te lo perdono porque mañana te voy a sacar toda la información en vivo y en directo. Por cierto si que hay alguien. Se llama Lucy, es profesora de guardería, su pelo siempre huele a chucherías, es algo gordita, pero tiene una sonrisa y unos ojos grandes que iluminan el mundo. Y estoy súper ilusionado de que todo salga bien y comprometerme con ella. Me he imaginado cómo sería la pedida de mano, el anillo, el día de la boda... Vaya dos que estamos hechos:Tú eres Mr. Big y yo soy Carrie, y como tal, llevo las maletas cargadas de vestidos para ti. Ya que trabajo en moda, aprovéchate de tu chico. Te quiero baby.

J-Beth.

P.D: A mí también me ha hecho ilusión escribirte desde este mail de “falso” actor famoso. Me he reído mucho recordando cómo acabamos esa noche, durmiendo en tu casa, borrachos perdidos, y yo llorando porque la zorra de Steffy me había dejado. ¿Recuerdas? Cómo era actriz de segunda (y con el poco talento que tenía nunca llegará a ser de primera) hicimos estas cuentas para enviarle mails falsos y que se pensase que éramos los actores de verdad, escribiéndola para hacer pruebas y audiciones. Nos pasamos la noche en wikipedia investigando la vida de estos dos, para ser lo más perfeccionistas posibles. ¿Recuerdas? Fue idea tuya, maléfica. Aún tengo un video donde sales tú diciendo: ”a mi amigo no se le rompe el corazón, zorra” Y luego creo que te fuiste a vomitar al lavabo, al menos tuviste la decencia de no vomitar ante la cámara. No sé si llegarás a recordar todos estos detalles pero tengo pruebas que lo demuestran: fotos, videos… Sabes que tengo síndrome de Diógenes cibernético y nunca borro nada. Te envío el vídeo para que veas lo mona que te pones cuando alguien me hace daño...
Nos vemos mañana. ;) ;)


Asunto: ¡Noche loca!

Vergüenza ajena de vídeo. Sé que eres un Diogénes cibernético pero Dios… Hay cosas que no deberían salir nunca de tu nube. Te quiero mal-amigo.

Tu defensora borracha.