viernes, 19 de junio de 2020

Périca & cía.

Pol:

“Hola Sergio. Acabo de salir de casa de Érica. Puff ¡qué mujer!. Sexualmente es muy buena. Tremenda. Diría que entra directa en el top ten de los mejores polvos de mi vida, y sabes que no son pocos… ¿Podría ser la novia perfecta? Sí, para otro sí. Para mí, ni de coña, tío. Es muy diferente. Me dio una chapa con el vino tremenda. Que si los detalles de la degustación, que si en boca, que si en nariz, que si en barrica de… de su puta madre tío, ¡qué pesada! Y en la comida igual. Que si los raviolis no se qué. Tío, que con el postre vi como se le caía una lágrima de emoción y todo… ¡Muy fuerte! Creo que en ese aspecto es más para ti que para mí. Sin duda alguna. No pongas cara rara, sabes que soy mucho más sencillo… La comida está buena pues perfecto ¿para qué darle más vueltas? Me conoces tío y sabes que no sé diferenciar un vino de otro y una salsa de otra. Y sinceramente tampoco me interesa demasiado… Aunque creo que quedaré con ella de nuevo porque folla genial. Pero sin el completo, nada de cena, copa y eso… Directo a la cama y ya está. Bueno te dejo que estoy llegando al trabajo. Hablamos luego. Adiós.”

Érica:

Asunto: Cotilleo Cita Tinder.

Hola Marina,

Acaba de salir por la puerta mi último polvo Tinder. Estoy en pijama sentada en el sofá y con una taza de café en la mano escribiéndote este mail. Porque servirme un ron cola a las nueve de la mañana en este país es pecado, ¿verdad? Prepárate para el cotilleo máximo y para reírte un buen rato. Por cierto te escribo desde mi mail de “Beetlejuice” porque creo que este relato se lo merece…

Nueve y cuarto. Pol me viene a buscar en coche. Es guapísimo. Alto, cuerpo atlético, ojos verdosos y cabello castaño. Rollo Pablo Alborán pero sin ser gay. Un guapo perfecto en un coche bonito. Color del coche: negro, mi preferido. Sabes que no sé nada de coches pero era deportivo. Por dentro tenía un panel con muchas lucecitas y una pantalla táctil que tenía de todo. En el trayecto me lo pasé genial intentando que Siri me pusiera canciones, ya que no me detectaba la voz y ponía lo que le daba la gana. Creo que fue uno de los momentos más divertidos de la noche.

Me invitó a cenar a un restaurante muy bueno que casualmente no conocía. Es de su amigo Sergio. Un chef fantástico y un somelier estupendo. El restaurante es siciliano y probé las delicias más auténticas que recuerdo en mucho tiempo. Flipé con la originalidad de Sergio y su capacidad de mezclar alimentos que a priori no pegan, pero que gracias a su ingenio, la mezcla es sublime. El vino fue exquisito. Daba unos matices a la cena muy elegantes. Disfruté muchísimo. La pega es que Pol, es de esas personas que les da igual comer una pizza, un solomillo que un Kebab de antes de ayer…. Y eso fue horrible. Pol me preguntaba por el trabajo, mis aficiones… Lo típico de la primera cita, Pero cuando llegó el segundo plato, ya nos habíamos quedado sin temas… Fue un poco desagradable. Desde el plato principal hasta el postre hubo muchos silencios incómodos. Contigo, con mis padres, incluso hasta con mis jefes, hubiera disfrutado más de esta cena que con Pol. Es un chico soso y sin alma. Te dice las frases típicas de Tinder, o las frases que ellos piensan que una mujer quiere oír. Lo que no se dan cuentan, que no todas somos iguales… ¿Qué hice? Te preguntarás. Intentar disfrutar de la cena como si estuviera sola y luego tomar una copa con Pol para empezar el típico juego pre-polvo. Suponía que en eso era bastante bueno…

La sorpresa es que casi acabamos en un trío. Gina, la camarera del restaurante, se vino con nosotros a tomar la copa. Sergio estaba invitado pero se disculpó diciendo que estaba cansado. El trío de whiskys resultó ser muy divertido. Gina es una italiana que ha viajado por medio mundo y nos empezó a contar muchas anécdotas de sus viajes y de su vida. Me daba envida sana que hubiera vivido en tantos países… Ése era mi sueño de los dieciocho, viajar por el mundo trabajando de cualquier cosa para mantenerme. Tener la libertad de decir: ya estoy cansada de este país, pues me voy a otro. La pena es que ya sabes que por circunstancias no pude hacerlo. Hablamos mucho, sobre todo ella y yo. Había un momento que Pol casi sobraba. Ya que la conversación derivó en la comida, degustación de vinos y cosas que a él no le interesaban demasiado. Pol solo bebía y sonreía de vez en cuando. Sobre la una y aprovechando que mi acompañante había ido al servicio, le dejé entrever a Gina que me gustaría tener un poco de intimidad con Pol. Para una vez que un tío guapo me hace caso, no lo iba a desaprovechar, ¿no?. Así que en cuanto Gina se despidió, empezó el juego pre-coito. Nos miramos, sonreíamos, hablábamos bajito y muy cerca, casi nos rozábamos una cara con la otra, y al final nos besamos. Fue un primer beso genial. Casi me hizo olvidar dónde estaba... A la una y media entrábamos en mi casa desgarrándonos la ropa. Fue sexy, pasional, salvaje y placentero, muy placentero. La verdad que se notaba que Pol tenía experiencia y no había que explicarle a penas nada. Sabes que yo soy vaginal y cuando empezó a jugar con el clítoris y vio que no, ya se fue hacia abajo y lo bordó. Me hizo un cunilingus excelente. Después vinieron muchas posturas dignas de varias pelis porno. No ha habido rincón en mi casa que no hayamos probado... Nos hemos acostado sobre las cinco o seis de la madrugada sin apenas dormir nada. Pero ha merecido la pena, he pasado una noche como hacía siglos que no pasaba. ¡Estoy agotada de tanto sexo! Menos mal que hoy entro a las cinco de la tarde, y en cuanto acabe este mail, me voy a volver a la dormir por lo menos hasta las tres. Necesito recuperar energía.

Conclusión: Pol y yo solo nos compenetramos en la cama. Es una lástima, pero si los dos lo tenemos claro. Ya hay mucho ganado… Te adjunto una foto para que veas que pedazo de tío ha estado dentro de mí, esta noche. ¿Quedamos cuando salga de trabajar? ¿A las nueve en el Quimet? Después de esta cita, una copa ribera, unas gildas y su mítica tapa de ensaladilla me apetece un montón.

Que pases un buen día y contéstame antes de las cinco, que en la tienda no puedo mirar el móvil…

Te quiero mucho preciosa.

Se despide:

Érica, la Diosa del sexo que esta noche ha tenido un rubio entre sus piernas. ;)

Sergio:

“Hola Pol, que lástima que no seáis compatibles. Gina ya se imaginaba que estaríais juntos para siempre. Si quieres, esta noche nos vemos en el Quimet y comentamos un poco. Yo estoy en el restaurante haciendo pasta a tope, aunque hoy le dejo los fogones a Paola. Me pasaré para el cierre pero esta noche me he dado fiesta… Necesito descansar un poco. Por cierto no paro de pensar en Beth… El miércoles que viene vuelve al restaurante. ¿Me aconsejarás algo especial que hacerle para que se quede sorprendida? Tú, cuando quieres eres un auténtico caballero. Luego lo pensamos, no quiero lo típico de flores o bombones, ya sabes algo más especial. Luego comentamos. Ciao.”

Marina:

Asunto: Cotilleo Cita Tinder.

Ok Baby. Quedamos a las 21:00 en el Quimet. Por cierto que suerte tienes cabrona. Solo ver a Pol me he puesto a mil. Casi me voy al lavabo de la ofi ha masturbarme. Me tienes que dar más detalles. Luego quiero una explicación muy completa. 

Ayer, estaba aburrida, así que me vestí, y salí a ligar. Fui a tomar una copa por el centro y acabé en casa de un tío moreno guapísimo, pero a medio polvo vino su mujer. ¡Qué gilipollas! La mujer le dijo de todo y cuando empezó a insultarme a mí le frené diciendo:
-Yo no soy su marido, que le hace los cuernos estando casado. Yo soy una señorita de treinta y cinco años, que ha tenido mala suerte en su ligue de miércoles. Señora, no estoy casada y creo que nunca lo estaré. Me gusta demasiado el sexo para comprometerme con una única persona y serle fiel. Yo, me conozco a mí misma y lo tengo claro. Su marido y muchos maridos deberían de aprender de mí. Buenas noches.- cogí mi tanga de blonda negro y me fui toda digna.
La verdad que me sentí muy valiente al soltarle todo el discurso a una señora, que me sacaba dos cabezas y unos veinte kilos, pero si no se lo decía reventaba. Ya sabes que tengo un radar para los tíos casados increíble; realmente no me importa mucho, ya que sé, que van a ser un par de noches y punto. Pero verme metida en estos líos de familia, me toca los cojones, tía. Por eso puse a prueba a mi morenazo: le envié al marido una foto de mis tetas y le dije “esto lo tenemos que acabar…” el gilipollas me contestó “por supuesto, cuando tú quieras”. Madre mía… la gente está fatal. Pensaba que me iba a bloquear o algo así, pero ¿hasta dónde llegan los tíos por un polvo? Obviamente mi respuesta fue: “Si tuvieras los huevos de haberme dicho que estabas casado, hubiéramos ido a mi casa y punto. Pero yo con cobardes no follo.”

Bueno baby te dejo y nos vemos esta noche.

Te quiero

Marina: la chica que acaba siempre con gilipollas/casados entre sus piernas. ;)

Pol:

“Ok confirmo lo de Quimet. Pero quedamos a las diez y media que tengo entreno de fútbol. Se me ocurren muchas ideas para Beth. Luego hablamos. Ciao”

Érica:

Asunto: Casado Caca.

Tía eres mi heroína. Yo no sería capaz de enfrentarme a la esposa, la primera dama… yo me sentiría como una furcia. Estoy llegando a Quimet, ahora nos vemos pero hazme un favor, la próxima cita Tinder me la vas a elegir tú. Creo que soy un desastre manejando mi vida sentimental…

Érica: cómo siga así solo va a tener su vibrador entre las piernas.

lunes, 15 de junio de 2020

Nero d'Avola, Bruscetta y Sergio

Miro el reloj por enésima vez en esta noche. Las nueve y veinticinco. ¿Dónde estará?.
- ¿Otra vez mirando la hora? Los gnocchis huelen a quemado… - - ¡Mierda, mierda! Ufff. Pero si todavía están crudos… ¡Serás mala! - - Mira, ahí llega Pol. Ésta es guapa. Parece inteligente. ¿Es nueva? - - Sí, creo que es la primera cita. La verdad que es una tía muy atractiva… - - ¿Más que tu americanita? - Dijo Gina guiñándome el ojo, mientras miraba si quedaba un Puglia en la nevera. El vino que siempre pedía Pol para satisfacer a sus chicas. Es un vino blanco excelente. A ellas les gusta mucho porque tiene un punto afrutado pero un sabor intenso. Es ideal para pastas con salsas ligeras, sopas, ensaladas o pescado. Normalmente las conquistas de Pol suelen cenar esas cosas. El día que traiga a una mujer de verdad (que pida sus dos platos, que coma postre, que disfrute de la pasta gustosa y que piense más en deleitarse con la comida que en las calorías que contiene), se acabará el mundo.
- Es inglesa, no americana – le dije a Gina. - He investigado. El apellido Birdwhistle tiene su origen en Inglaterra, más concretamente en Birmigham. Su historia se remonta al… - - Frena Sergio. Me das miedo. - Me miraba con cara de asombro, abriendo mucho los ojos y diciéndome entre dientes “estás muy loco” sin que nadie la oyera por supuesto, al fin y al cabo sigo siendo su jefe. - Digas lo que digas, es americana. He vivido seis años allí y te aseguro que esa manera de pronunciar el español es yanqui. Recuerda que la oí desde la cocina. Sobre todo las erres y las eses. ¿Por qué no lo hacemos más interesante? ¿Querido Sergio, te apuestas conmigo que el sábado me das fiesta si pierdes? -

¡Qué dilema! Estaba un ochenta por cierto seguro de mi respuesta, pero las historias ajenas son un misterio. Sus familiares podrían haber emigrado o ella haber nacido en Inglaterra y acabar en América por una desgracia, un accidente, por descubrir que era adoptada, por amor, por trabajo… Pero no podía dejar que mi empleada me vacilara de aquella manera. Siempre he detestado perder...

- Ok, Gina. Acepto la apuesta. Pero sé discreta cuando lo averigües. Que a veces cuando atiendes a las mesas parece que les hagas una entrevista de trabajo. Sobre todo… (ejem, ejem) a los chicos…- dije entre tosidos. Era su jefe, pero Gina tenía una mirada asesina, un temperamento repentino y muy imprevisible que siempre me había dado un poco de miedo. Con lo bajita que era, cuando se tomaba las cosas mal, se transformaba en un monstruo rubio de metro y medio. - Ok, jefe. Mira ya entra Pol. Vamos a saludarle -
Me giré, pero no fue a Pol a quien vi. Fue a Elisabeth. Estaba guapísima. Un vestido azul marino, sencillo pero elegante cubría su figura. Los tacones le hacían tener unas piernas larguísimas y suaves. Llevaba el pelo recogido en una coleta pero le caían por los lados unos mechones a modo de flequillo que le daban un aspecto muy afable. Me giré enseguida volviendo a la cocina. Cuando pasó detrás mío noté su olor. Era una mezcla de jazmín y azahar. Un olor suave, fresco y muy del sur. Por mi profesión tengo el gusto y el olfato muy desarrollados y cuando huelo algún perfume muy fuerte me desagrada. A veces las chicas piensan que tienen que dejar su olor por donde vayan y eso es un error que a muchos hombres nos disgusta. Beth tenía el olor perfecto, la cantidad justa, y la mezcla adecuada. ¿Llevaba mucho sin follar o me estaba pareciendo la chica más fascinante que había visto nunca? Salí a saludar a Pol.

- Gina ves a atender a Beth, acaba de entrar - - ¿Gina, quién es Beth?- preguntó Pol con mirada inquieta. - Es una chica que ha pedido mesa esta mañana y que a nuestro Sergio le alucina. Creo que ya se ha enamorado… - dijo en tono burlón. - Pero Pol, presentame a esta belleza tan bien vestida.- dije intentando cambiar de tema. - Sergio, te presento a Érica. Es una chica que trabaja en una tienda adorable y está ansiosa por probar tu cocina. Érica te presento a Sergio, mi mejor amigo desde los cuatro años y el mejor chef que conozco- - Encantada, pero eso habrá que verlo – dijo ella con una sonrisa pícara, poco común en las conquistas de Pol. - Bueno Érica, encantado, y no te cortes en hacer la crítica que quieras. Será muy interesante, intentaré estar preparado para las palabras más atroces. Pasad por favor, y prepárate para vivir un’altra storia. Espero que la cena sea un comienzo perfecto de una verdadera historia de amor... - Pol me pedía siempre que diera una entrada un poco teatral a sus chicas, las tonterías que hay que hacer por los amigos ...
Los dejé en su mesa y le dediqué una mirada rápida a Beth. Gina le estaba explicando los platos del día.

Volví a mi rincón. La cocina era mi refugio. ¿Os cuento un secreto? Cuando acabamos de hacer la pasta me dejo tres o cuatro trozos de masa cruda y cuando estoy nervioso, estresado, o creativo me pongo a hacer farfarlle, penne, ravioli, gnocchi, cualquier forma que tenga dominada para no pensar y despejar mi mente. Me sorprendí jugando con las bolitas de masa. Es un poco como la papiroflexia pero al estilo italiano. En realidad es un método de mi abuela. Cuando yo hacía alguna trastada y se quería tranquilizar para no matarme, siempre la encontraba haciendo bolitas con la masa que había sobrado. Os parecerá una tontería pero funciona.

- La tierra llamando a Sergio – Gina me miraba con ojos dulces. - ¿Te paso la comanda de Beth, o vas a seguir con esa pasta mohosa? ¡Tíralos que dan asco…! A ver, Beth mesa tres. Primero: una bruscetta de langostinos y erizos de mar. Segundo: Spaguettis con anchoa, guindilla y flor de calabacín. Tercero:… - - ¿Le has preguntado el postre, pero tú estás loca?- - Tercero. - su mirada cambió de dulce a dura, me dio un escalofrío. - Tercero: El viernes cierro y no vuelvo hasta el miércoles.- Sonreía. - Amigo, has perdido, es de Nueva York. Por cierto tenes que ir a recomendarle el vino. Le he dicho que eres un excelente somelier a parte del chef y dueño del local. Va… que te está esperando - - Mierda, joder… No puedo… ahora está hablando con… ¿Érica? - Gina y yo giramos las cabezas a la vez. ¿De que se conocen estas dos…? Esta vez fui yo quién miré a Gina y le dije sin hablar: averigualo. Se fue rauda y veloz a cumplir las órdenes de su teniente coronel. Volví a mirar, estaba sola. Voy para allá.

- Buenas noches, soy Sergio, somelier y chef de este restaurante. ¿En qué puedo ayudarle? -
- Buenas noches Sergio, esta noche me apetece un vino tinto con cuerpo pero adecuado a los platos que he pedido. Eran…
- Una bruscetta de mariscos y los spaguettis de anchoa, guindilla y calabacín. Yo personalmente para estos platos escogería uno de nuestra región, de Sicilia. Un Nero d’Avola sería perfecto. Monovarietal, sin duda son los mejores. El vino se llama Respiro y es excelente. Lo tenemos desde que abrimos el local, ya que por su calidad y precio, no muy caro, se pide muchísimo. En nariz desprende algo de calidez y toques ahumados que le irán genial con el marisco y las anchoas. En boca recuerda a fruta madura y acaba con un toque elegante. Le aseguro que le gustará, sino, no hay ningún problema en que deguste otra botella. - Se empezaron a oír unas palmas… ¡¡¡Pol!!!
- Ese es mi chico, lo has dicho todo apenas sin respirar - ¿Se estaba levantando de la mesa? - Soy Pol encantado, y él es Sergio, mi mejor amigo - - Y también un somelier excelente – Le decía Beth mientras le apretaba la mano. - Vamos a ver qué tal cocina… Sergio estaré encantada de probar el Respiro, lo puedes servir cuando quieras.-

Me retiré de la mesa empujando por la espalda a Pol. Siempre le encantaba ponerme en ridículo, sobre todo con las chicas que me gustaban. Sabía que lo pasaba fatal y él erre que erre. En esos momentos le odiaba. Pol decía que no podía ser así con treinta y siete. Que tenía que espabilar. Se iba a enterar…
- Érica hazme un favor y esta noche... déjale con las ganas. - susurré - Pero tío ¿qué dices? - - Eh... ¿qué ha pasado? Mejor no me digáis nada. Yo en peleas entre amigos no me meto; lo que sí que quiero es probar el vino que le has ofrecido a ella. La camarera me ha servido una copa de un blanco que no está mal, algo dulce para mi gusto. Creo que me apetece el tinto que le has recomendado a Beth.- dijo poniendo una cara de placer al imaginárselo – Ja, ja, ja pues creo que ese blanco dulzón es el preferido de Pol. - dije para hacer quedar al hombretón como una niña de veinte años que no le gusta el vino fuerte - Chicos os dejo que tengo mucho qué hacer. Gina enseguida os trae un Respiro. Pol, aprende de ella, creo que te puede enseñar muchas cosas. Sobre todo en temas vinícolas… -

Estaba claro que Érica no era como las demás. Me gustaba para Pol. Inteligente, guapa, graciosa, había pedido entrante y principal, sabía lo que era el marsala y conocía los vinos. Pol es mi mejor amigo desde hace una eternidad, pero lo que no entendiendo de él, es que nunca se comporta como es; sobre todo con las chicas. Se comporta como ellas quieren que sea un hombre. Yo no paro de repetírselo. Sé tú mismo. Es sin duda lo más sexy que hay. Bueno esta noche, lo más sexy era Beth. Era una chica con clase, le miré mientras degustaba el vino. Observé su cara de aprobación mientras se  lo tragaba. A continuación cogió la copa, la miró, la olió y la saboreó de nuevo. Amplié mi ángulo de visión y me reí. Érica había hecho exactamente igual que ella. Había puesto la misma cara de placer al tragar el vino y empezó a comentar con Pol los detalles de su degustación. Él nunca ha sentido fascinación por el vino, quizás Érica le enseñe a apreciar este manjar.
Me concentré en los fogones. Esta noche no hay mucha gente. El miércoles no suele ser un día muy bueno, así que si me sobra tiempo, probaré recetas nuevas. Entre semana tengo mi ratito de experimentación. No pretendo ser un súper chef de esos que hacen sushi de micuit para innovar. Pero las recetas tradicionales italianas las conoce todo el mundo. Así que si quiero que mi restaurante remonte no me queda más remedio que inventar mezclas ricas, curiosas y que la gente quiera probar. Adoro trabajar con los productos de temporada. Ahora que estamos a finales de setiembre es temporada de coles, alcachofas, pulpo, nécoras, buey de mar y muchos pescados y mariscos tradicionales de Italia. En España, al ser una península hay un género excelente en marisco y pescado, pero lo que la gente no sabe es que Italia es igual de bueno o incluso mejor. En el país de mi abuela se trabaja mucho el marisco y en la región dónde ella nació, mucho más. La gente acostumbra a relacionar Italia con pizza, pasta, queso, mozzallera, helados y pepperoni pero se olvidan de los detalles que hacen que un plato tenga, a parte de un gusto sabroso, un sabor único. Esos detalles desconocidos son los que yo en mi restaurante trato de ensalzar. Respiré hondo y me preparé para la creación. Saco mi reproductor, me pongo mis auriculares y empieza el trabajo.
- Mesa cinco lasagna de carne, spaguettis con cañaíllas, y bonito curado y soasado con alcaparras y berenjena. - - Oído cocina. -
- Segundos de la dos, te recuerdo pizza de erizo de mar y codorniz a la cacciatora.- - Ok, te los emplato y listos.-
- Perfecto. El segundo de Périca. - - ¿Périca? - - Pol y Érica, cómo Brangelina… Hacen una pareja perfecta, me encanta esta chica… ¡Quiero que se junten y se casen!- - Ok. Ya intentaré que a esta le trate bien. Pol había pedido Rigatoni y ella...- - Ravioli de ternera rellenos de berenjena asada y ricotta - - Casi listos - - ¿Lo de Beth es esto? - Me giro un segundo. - Sí - - Creo que es el plato más bonito que has hecho nunca - - Gracias. Venga sírvelo. - - Voy señor nervioso, luego te digo el resultado y el cotilleo de porqué se conocen Érica y Beth.- Paré en seco. Se me olvidó las recetas, las salsas, los vinos. Solo quería saberlo. La curiosidad siempre me podía. Y cualquier información que sirviera para ayudarme a conquistar a Beth era música para mis oídos. - Dímelo- - No, ahora no que tengo que llevar esto. - - Bruja - - Ansioso - - Tengo una salsa nueva, no te la dejo probar si no me los dices… - - Vuelvo en dos minutos -

Solo tenía que decir eso. Le encantaba ser la primera en probar mis inventos. Había habido muy pocos que no le hubieran gustado. Gina era una gran camarera. Miré el local unos instantes y me sentí orgulloso. Tenía un equipo excelente, un restaurante pequeño pero con encanto y unas ganas de que acabase de arrancar, que ni os imagináis. No quería estrellas Michelín, no quería fama. Quería que me diera para vivir. Solo eso. Que cubriera gastos y que me sobrase un poco para mí. Soy feliz cuando la gente disfruta con mi comida. Eso es todo el reconocimiento que me interesa. En un futuro, no muy lejano (espero), quiero que mi vida se centre en mi restaurante y en mi novia. Tengo ganas de enamorarme y de tener hijos. Tengo ganas de ir descubriendo el mundo con alguien y de ir formando mi propia familia. Y en unos años delegar la cocina a alguien de mi total confianza y pasar tiempo con los míos. Si lo consiguiera, podría morirme feliz. Hay gente que quiere dinero, fama, coches caros y casa de lujo. Yo me conformo con esto. Creo que la vida es más sencilla de lo que la gente piensa. A veces cuatro mesas y dos trozos de pasta mohosa pueden ser la felicidad absoluta. - Le ha encantado la bruscetta, el vino y el pan. Palabras textuales: “Este sitio tiene magia y Sergio es un gran chef y un excelente somelier.” Ya es tuya nene. Érica y Beth se conocen porque hoy mismo Érica ha hecho una entrevista para Beth. ¡Que fuerte! Te imaginas que tú te lias con Beth y Érica con Pol y que encima trabajan juntas. Beth tiene razón este local tiene magia. Lo podríamos poner en el web: “ideal parejas, de aquí salís comprometidos, cien por cien asegurado”- Reí, le alargué la cuchara y probó. - Guau Sergio, esta vez te has salido. Lleva olivas negras, anchoas. Y no sé qué más… - - Perfecto. He creado como una especie de paté de olivas negras y anchoas que pondré encima de… Bueno ya lo probarás. - - Sí, estoy deseando hacerlo. Buenísimo. Venga vamos a por los postres.-

- Mesa 3, la mesa del amor… canoli siciliano, y un chupito de amaretto, eso se lo he regalado yo. - -Gina… - - Cállate, ¿quieres conquistar a Beth? Pues schhhh. Mesa de Pol coulant de chocolate , bizcocho y dos cafés solo. Mesa dos: Tres tiramisús y dos tés con menta. Mesa cinco: dos canolis. -
- Ok. Los tes, cafés y chupito los pones tú. -

La noche se iba acabando, eran las once y media y el local se iba vaciando. Acabé de guardar el último plato y desde mi rincón me dediqué a mirar a Beth.

Fui hasta su mesa y le pregunté que tal la cena. Ella me miró con una sonrisa, Me dijo los detalles de los platos, los matices y el resultado final que había sido delicioso. También hablamos un poco del vino. A ella siempre le había gustado mucho y en su ciudad pagaba precios desorbitados para conseguir una botella. Su olor a jazmín me envolvía, tenía muchísimas ganas de besarla, su cuello parecía tan suave...Se me quedó mirando con cara de haberme hecho una pregunta. Mierda, ¿qué me ha dicho? No podía decir que sí y ya… - ¿Te apetece venir conmigo a tomar algo? Puedo esperar a que cierres. - repitió con una sonrisa. - Claro que sí – dije yo con una cara de embobado total. - Pero no olvides que pagas tú, jefe - ¿Jefe? Mierda… Otra vez me he quedado soñando despierto.
Busqué a Beth en el comedor, ¡no! ¿Ya se había ido? - Gina, ¿cuánto rato me he quedado embobado? - pregunté temiendo la respuesta – Unos minutos. Pero Sergio no lo hagas más. Beth te ha dicho adiós con la mano y ni te has enterado. Le he tenido que decir que estabas embobado haciendo cuentas con la mente… lo siento pero es lo primero que se me ha ocurrido. Périca ya se han ido y se van a tomar una copa, nos esperan, Érica quiere hacerte una crítica larga y con mucho peso. Tranquilo, no pongas esa cara, creo que le ha encantado este local y le han alucinado los platos. Jefe esta noche te has salido. A por cierto Beth… - Al oír ese nombre empecé a prestarle atención a Gina. - ... me ha dicho que la semana que viene quiere probar el atún así que el miércoles estará aquí de nuevo. Tenemos una semana para planear algo bueno para conquistarla. Tranquilo Sergio, yo te voy a ayudar. - Me lo dijo con una sonrisa sincera y unos ojos intensos.

Cerré el local. Le dije a Gina que estaba muy cansado y que me disculpara ante Périca. Me reí. Al final se me pegará y como no salga bien con esta chica, mi muy mejor amigo Pol solo podrá salir con “Éricas”. - Gina, necesito hacer esto solo. Tengo treinta y siete años y va siendo hora de perder el miedo a las mujeres, ¿no te parece?. Por fa dile a Pol que mañana le llamo y respecto a Érica no dudo que me pasarás sus críticas con lujo de detalles. Y recuerda: hay personas que puede que no le gusten mis platos. Ya sabes… “son idiotas pero puede que los haya”- dijimos los dos a la vez. Nos despedimos con un abrazo. No recuerdo haberme despedido así nunca de Gina, pero hoy lo necesitaba. No sé porqué notaba que esta noche algo en mí había cambiado. Ella también lo notó. Porque se despidió con un “¡qué orgullosa estoy de ti!” como si de mi madre se tratara. Cogí el coche y cuando llegué a casa, estaba realmente feliz. Dormí como hacía tiempo que no dormía. Del tirón y con una alegría y una energía positiva que me dejaron desconcertados. ¿Sería esto el amor?.