“Alex, Alex Alex… Es perfecto. Eligió el restaurante de Sergio. Sin yo decirle nada, ni comentarle ni una palabra de un italiano que me apasiona, ni nada de nada monada. Jajaja. Sé que estoy con el subidón de una cita buena, ¿qué digo? De una cita larga y perfecta. Te cuento: vino a buscarme en coche, menos mal, porque llevaba el vestido de Marina; ya sabes, ése verde oscuro tan apretadito. Imagínate que hubiese venido en moto… puff total que vino en un coche súper bonito. Era un rollo cuatro por cuatro y de color azul klein. Lo encontré súper elegante pero no del plan cuqui, sino del plan machote. Sí tía, reconozco que me puse cachonda solo subiéndome a ese vehículo. Creo que esos coches están diseñados precisamente para éso… Él, estaba impresionante. Camisa azul cielo, pantalón beige súper elegante y zapatos. ¡Casi lloro! ¿Sabes cuántas citas llevo sin ver unos bonitos zapatos? Te juro tía que por los menos... ¡unas diez! ¿Qué le pasa a la gente con las putas bambas? A veces me entran unas ganas de quemarlas todas y enseñar a los chicos a vestirse como caballeros. ¡Joder! Este tema me toca nena, ¿tú te crees que ahora hasta los grandes diseñadores están fabricando deportivas? Y no monas y elegantes, tipo convers de colores, que las miras y piensas: “aix mis niñas que bonitas son” No, no, no. Deportivas enormes con plataforma de esas que se pondría la novia de Daddy Yankee, ¡un auténtico horror!
Llegamos al restaurante y me acercó la silla mientras me sentaba. Como te digo un auténtico galán. Me tele transporté al principios de siglo XX, donde los hombres van con traje y sombrero, y las mujeres con vestido y zapatos. Sin duda, la moda perfecta para mí. PUTAS BAMBAS... Nuestra conversación fue amena y muy divertida, y lo mejor tía: ¡le encanta la comida!. Estuvimos hablando de vinos, de nuestra comida favorita, de los trabajos, de nuestras aficiones y nena es un auténtico Hombre con mayúsculas. Descubrí que Alex y yo tenemos mucho en común. Nos gustan los mismos detalles de la restauración y coincidimos en vinos que a ambos nos vuelven locos. No quería emocionarme pero mi imaginación ya iba cinco pasos por delante. Me veía viviendo con él, viajando a su lado, criticando a la gente que vestía mal y riéndonos de nuestros chistes y bromas. Creo que con él podríamos tener muchas frases y anécdotas lingüísticas que solo entendiéramos nosotros. Echo mucho de menos éso en una pareja. Y sabes que con mi ex, teníamos miles… (momento ñoño) dos segundos (momento ñoño acabado) Alex es guapo, apuesto, tiene conversación, tiene elegancia nata; ufff ¡estaba deseando descubrir como era mi caballero en la cama! Aunque nena, no las tenía todas conmigo de que alguien tan aparentemente perfecto, no fuera un fracaso sexual.
Tía, aquí hago un punto y a parte. Al despedirnos de Sergio, tuve “un momentito con él”. Me acerqué a darle dos besos y se me paró el mundo. Por un instante me envolvió una fragancia de Azahar. Ya sabes que tengo un efecto leona ante ese olor. Mi cuerpo y mi mente vuelan a un paraíso sexual donde todo es pasión, excitación y placer. Puff nena, por un segundo pensé en Sergio de manera muy sexual. Supongo que Marina ya te ha explicado que me lo encontré en el Quimet. Son sensaciones raras, te confieso que a veces me sorprendo pensando en él. Pero supongo que es porque tenemos mucho en común y porque le admiro como profesional de la cocina. Mi momentito no duró más que unos segundos. No podía dejar de lado a mi galán. Me recuperé y el pobre Alex habló de su perfume. El cuál no es exactamente de mi agrado. Es demasiado fuerte para mí. No digo que huela mal, simplemente creo que aquella noche se echó en exceso. Pero a parte de ese detalle es un perfecto caballero, y encima original.
Salimos de Un’altra storia y Alex me propuso caminar un poco. Yo llevaba unos tacones pero eran bastante cómodos así que le seguí con mucho ánimo. No tenía ni idea de hacia dónde nos dirigíamos, pero fue un paseo muy agradable y bastante revelador. No sé si a causa del vino, del chupito que nos había dado Sergio, o del feeling que había entre nosotros, pero se volvió un paseo muy sexy. Empezamos a hablar de las redes sociales, de nuestras parejas anteriores y hasta de nuestras experiencias sexuales. Modo cotilla on: (Se desvirgó a los dieciocho con su novia del instituto, estando juntos hasta los veinte. Ha tenido tres novias formales y todas han vivido con él. No le da miedo el compromiso, pero cuando la gente se acomoda en una relación y se acostumbra a la rutina, a él le entra mal rollo. Piensa que hay que cuidar la relación y sentirse tan emocionado como el primer día) Realmente es mi hombre, sabes que yo opino exactamente lo mismol. Mi emoción subía a la vez que mis pensamientos. En mi cabeza ya estábamos teniendo hijos… Llegamos a nuestro destino que era la famosa heladería DelaCrem en Enric Granados, como sabes una calle muy románica para pasear. Pedimos un par de helados descubriendo que nuestro sabor favorito era el nocciola. Otra sorpresa que me dejaba con la boca abierta. La gente suele tener mucha manía a los helados de frutos secos, tú misma los odias, dices que es lo más asqueroso del mundo; menos mal, amiga mía, que no tengo que salir contigo… Mientras desandábamos el camino para llegar al coche yo lo miraba de reojillo y me encantaba lo que veía. Tenía muchas ganas de descubrir lo que había debajo de esa camisa tan divina.
Llegamos al cuatro por cuatro y yo no podía dejar escapar la ocasión de besarle. Mi pasión salía de mi cuerpo y mis labios actuaron sin mi permiso. Me acerqué a él y sin decir palabra le besé. Fue un momento muy dulce. Le rocé los labios un segundo. Él me cogió de la cintura, me atrajo hacia sí y me dio un beso húmedo, salvaje, largo y perfecto. Yo le cogí del cuello mientras él empezaba a darme besos detrás de la oreja. Su mano bajo hacia mi trasero y él me dijo con voz ronca: vamos a mi casa, allí tengo una primera edición de un libro que te encantará. Se llama “Soledades…” “…Galerías. Y otros poemas. Antonio Machado” Acabé yo la frase y me tiré a sus brazos. No puedo recordar cuanto tiempo estuvimos besándonos apoyados en aquel coche. Parecía que fuésemos a llegar a casa y a comernos enteros. No fue así. Yo, Érica Aguilar-Priego de Torres (sabes que tengo unos apellidos para ser mínimo condesa) reconozco que me moría de ganas de follarme salvajemente a Alex. Pero, no quería que fuera una cita más, no quería que todo se acabase rápido y quedarme con la incertidumbre de qué pasará mañana. El pensar ¿me llamará? ¿No me llamará? Lo siento tía, pero era un chico muy especial y nos merecíamos una cita extraordinaria. Así que reculé. Por primera vez en mi vida mi razón ganó a mis deseos y cambié de opinión. Conseguí sacar la lengua de su boca y le dije: “Sé que quizás me arrepienta toda la vida de esto, pero he cambiado de opinión. Te quiero llevar a un sitio muy especial de Barcelona. Allí voy a pensar, a pasear, a olvidarme de todo… Sé que sueno un poco ñoña y entendería que me dejases en casa y que no me volvieses a llamar, pero me apetece mucho enseñártelo” A todo esto él me contestó: “Érica, entra en el coche y pon la dirección de ese sitio tan emocionante para ti. Espero que valga la pena” acabó la frase señalándose el paquete y sonriéndome. Te lo juro tía, su pene estaba gordo y grande. Suspiré, me metí en el coche y me lo llevé a la Font D’En Fargues.
Sabes que adoro ese barrio. Tiene tanta historia. Alex, siendo de Barcelona, no lo conocía. Le expliqué las fiestas y eventos que ocurrían allí a principios de siglo XX. Y empecé a delirar con la burguesía de esa época. Lo pasamos en grande charlando, riendo y hasta debatiendo de política y de historia. Monarquía ¿pro o en contra? Tuvimos un gran charla sobre el Comunismo ruso y las guerras mundiales. Opiniones varias sobre las guerras civiles de algunos países y sobre el Capitalismo; sabes que es un tema que me fascina. Tuvimos noche para casi arreglar el mundo. De hecho inventamos un nuevo sistema de gobierno para intentar equilibrar la pobreza de este planeta. Eso es un tema que te explico otro día… (Reconozco que tiene bastantes flecos) Estuvimos paseando por el barrio y acabamos en el paseo Maragall. Cuando era pequeña sabes que yo iba al colegio cerca de allí y había una casa abandonada que nos daba un miedo brutal. También le enseñé ese rincón de Barcelona. De repente empezó a escalar la valla y la saltó. Me quedé bastante asombrada. Me abrió la puerta de la verja y me dio la mano para entrar en el jardín. En mis años de adolescencia, nunca se me hubiese ocurrido entrar allí, reconozco que me daba mucho miedo y ahora, años después, debo decirte que tenía un poco de cosilla… Alex me empezó a hablar como un caballero medieval, y yo le seguí el juego. Había un columpio en el jardín bastante oxidado y yo corrí a sentarme y a recordar mis años de niña pequeña. Había pasado de política a niña de trece años en cuestión de media hora. Entonces él me paró. Me miró con esa mirada que ponen los chicos cuando están excitados, y volví a ser la Érica pasional de hacía unas horas. Nos besamos y me cogió en brazos. Me tiró al suelo y me penetró allí mismo. No recuerdo cuando se había puesto el condón, pero no me importaba. En lo único que pensaba era en el placer que me producía Alex. Supongo que mi cuerpo no estaba muy acostumbrado a esperar y mi orgasmo explotó enseguida. Él sonrió y me abrazó. Empezó a moverse encima mío jugando con mi vagina de forma muy excitante. Enseguida se corrió él también. Después del primero vinieron varios orgasmos más. Me sentía muy bien con aquel hombre. Nos quedamos abrazados y dormidos durante una hora. Me desperté y pensé: “aquella casa nunca más me dará miedo”
Al salir de allí le propuse ir a desayunar al Quejio. Un típico del barrio donde los bocatas de chapata tienen un sabor muy especial. Cena, helado de nocciola, paseo, charla histórico-política, sexo, bacon/queso… Aquella cita se estaba convirtiendo en una auténtica película romántica “
-¡Nenaaaa, Éricaaaa!-
“Guapi lo siento mucho pero te tengo que dejar que se ha despertado. Como en las buenas películas hay un paso para el intermedio. No cambies de canal. Te cuento pronto el resto. Besitos.”
-Coño un audio de Érica de 12.45 minutos. Pero que raro. Es de hace media hora. Estamos a lunes y su cita fue el viernes… ¿Qué habrá pasado?-
-Audio de Marina de 16 minutos. Vaya ya tengo faena a la hora de comer… -
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